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El hermano mediano: la bisagra perfecta

padresycolegios.comSábado, 1 de enero de 2022
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El mediano corre siempre el peligro de sentirse ignorado.
Por eso, los padres deben hacer el esfuerzo de
tenerle muy en cuenta y otorgarle una identidad y un
papel en la familia. De hecho, su papel de enlace o bisagra
entre el mayor y el pequeño es muy importante.

Autor: ÁNGEL PEÑA

«No ser el mayor ni el pequeño tiene su ventaja: en mi familia el mayor asume una responsabilidad sobre el resto de los hermanos y el pequeño es el niño mimado, están más pendiente de él, así que yo puedo ir más a mi aire». Juan Pablo sabe sacar una conclusión positiva de una situación no siempre confortable: estar en el medio. Es el tercero de cuatro hermanos. Y no le molesta. Aunque a veces… «Lo único malo quizá sea que, después de haber sido el hermano pequeño, cuando vino Carlos y fui creciendo me convertí un poco en el centro de las burlas de mis hermanos mayores cuando se aburrían». Pero nada horrible. En su caso…

«No ser el mayor ni el pequeño tiene su ventaja: en mi familia el mayor asume una responsabilidad sobre el resto de los hermanos y el pequeño es el niño mimado, están más pendiente de él, así que yo puedo ir más a mi aire». Juan Pablo sabe sacar una conclusión positiva de una situación no siempre confortable: estar en el medio. Es el tercero de cuatro hermanos. Y no le molesta. Aunque a veces… «Lo único malo quizá sea que, después de haber sido el hermano pequeño, cuando vino Carlos y fui creciendo me convertí un poco en el centro de las burlas de mis hermanos mayores cuando se aburrían». Pero nada horrible. En su caso…

ENTRE DOS AGUAS

Gerardo Castillo, doctor en Ciencias de la Educación y Subdirector del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Navarra, sí ve posibles problemas en el ejercicio de la profesión de hermano mediano: «Al estar entre dos aguas, puede tener cierta dificultad para descubrir su identidad».
Además, puede correr el peligro de sentirse ignorado, una de las sensaciones más desoladoras en la etapa del crecimiento. Aquí los padres deben tener mucho cuidado. «Tienden a centrarse en los dos extremos: el mayor y el pequeño, y se ´olvidan´ del centro», dice Castillo, que explica lo terrible de las posibles consecuencias: «El hijo así ignorado suele sentirse muy mal, y desarrollar sentimientos negativos hacia sus padres, en forma de rencor, y sus hermanos, sobre todo envidia».

IDENTIDAD PROPIA

El remedio depende por completo de los padres, que no deben olvidarse del mediano. Han de hacer un esfuerzo por tenerle en cuenta y otorgarle una identidad y un papel en la familia.
Un esfuerzo complejo que hay que dirigir con cuidado. Castillo reflexiona sobre el papel de los padres en el caso esbozado por Juan Pablo; cuando los mayores abusan un poco de su superioridad: «Hay que enseñarle a que se autoproteja, evitando convertirse en un chivato, y hay que pedir a los hermanos mayores que lo valoren y respeten».
Como premio, la familia se beneficiará de un elemento muy valioso: «El hermano mediano puede hacer la función de enlace entre el mayor y el pequeño: imita al mayor, aprende de él y lo transmite al pequeño, al que suele liderar», concluye Castillo.
En definitiva, una labor social clave que además hará de él una persona cabal y responsable. No en vano decía Sófocles que «el que es bueno en la familia es también un buen ciudadano»

UN TESORO LITERARIO DESDE CAÍN Y ABEL

Si el primer crimen de la humanidad fue un fratricidio, el de Caín sobre Abel, ¿qué mejor fuente de argumentos para la literatura que la relación entre hermanos? Este razonamiento tan lógico pertenece a Catherine Patterson, la mejor escritora viva de narrativa infantil y juvenil, que ha sabido ver en los celos entre hermanos la incubadora de los conflictos futuros.
Se comparta o no tan maximalista postura, sí es cierto que el género infantil y juvenil está plagado de hermanos. Clásicos como Las Crónicas de Narnia o Mujercitas dan fe de ello, pero los títulos son innumerables. Luis Daniel González incluso los agrupa en un subgénero en su libro ´Bienvenidos a la fiesta´(CIE Dossat).
Pero, aunque el fenómeno permanece vigente, González reconoce que va menguando por circunstancias coyunturales: «En los años 50, 60 y 70 había muchas más narraciones de pandillas, en las que aparecía con fuerza la relación entre hermanos, pero no era con una intención concreta, sino que reflejaban una realidad, la de las familias con más hermanos». A todos se nos vienen a la cabeza las memorables aventuras de los Cinco o los Hollister. Hoy el paradigma parece ser Harry Potter, que no sólo es hijo único, sino que tiene la desgracia de vivir con sus detestables tíos y su inefable primo.

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