En Madrid, Historia y Geografía sólo en español

El consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, en una reciente intervención pública, ha anunciado que, a partir del próximo curso, en todos los centros bilingües de la Comunidad de Madrid se va a impartir la Historia y la Geografía en español y, aunque esta medida estuviera en el programa electoral de su partido, la medida suena a imposición.
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A pesar de que la decisión, en principio afecta a todos los centros bilingües, la Asociación Enseñanza Bilingüe, por la gravedad y la complejidad del tema, está a la espera de conocer en detalle la propuesta por ahora tan solo expuesta oralmente en un desayuno.

Sin embargo, la simple declaración, independientemente de su concreción, invita a realizar análisis, comentarios y observaciones sobre la medida anunciada. Como es habitual, la Asociación Enseñanza Bilingüe aplaude las decisiones que considera positivas y denuncia aquellas que pueden producir perjuicios a los estudiantes.

Conviene dejar claro que la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid tiene, en el marco de la ley de Educación vigente, todo el derecho a diseñar y aplicar las políticas educativas que considere, al igual que lo tiene el resto de consejerías de las demás comunidades utónomas. Lo anterior no implica que todo lo que hagan las consejerías de educación sea correcto ni que no cometan errores. Lo grave, cuando esto ocurre, es que los perjudicados siempre son los alumnos.

En primer lugar, hay que aclarar que el programa de centros bilingües ha sido hasta ahora el programa estrella del Partido Popular y que, desde su inicio y hasta la fecha, a diferencia de lo ocurrido en otras regiones, en Madrid siempre ha sido gestionado por el mismo partido. Esto significa que no ha habido interferencia alguna en su desarrollo y, al ser posiblemente el único logro educativo que ese partido puede atribuirse, durante años lo ha abanderado, ha presumido de él y lo ha dado a conocer al mundo.

Con gran esfuerzo y enormes recursos, la Comunidad de Madrid fue la primera en poner en marcha su programa de enseñanza bilingüe hace ya dos décadas. Ese programa se ha caracterizado desde su inicio por ser un modelo de referencia gracias a la implicación de sus máximos responsables, a su diseño, a su implementación progresiva alineada con los recursos, al nivel lingüístico de su excelente profesorado y a la aceptación y a la demanda de las familias.

El modelo, junto con su enfoque metodológico avalado por el Consejo de Europa, se extendió rápidamente a todas las comunidades, al igual que lo hizo en todos los países de la Unión Europea, y su contenido, basado en la impartición de materias en una lengua meta, adoptó diversas fórmulas, aunque en todas ellas las únicas exclusiones afectaban a las lenguas y, en algunos casos a alguna materia más como las Matemáticas o la Religión.

Ahora, tras veinte años de aplicación de un exitoso programa, la Consejería de Educación de Madrid decide desmontarlo, lo que supone ponerle fin.

Sin querer culpar de esta decisión al actual consejero que, una vez nombrado, se ha encontrado sobre la mesa la propuesta que tiene que aplicar, sin pretender que sea experto en educación o que sepa algo sobre la enseñanza de idiomas, éste, lo primero que tendría que explicar es el contenido de su declaración y los argumentos que la justifican.

No vamos a exponer aquí argumentos en defensa de la enseñanza de la Geografía y la Historia ni de ninguna otra materia en una lengua meta, ni las consecuencias  que tal medida va a implicar puesto que serán objeto de posteriores análisis. Los únicos datos ciertos y fiables por ahora son las declaraciones del consejero que son textualmente las siguientes:

Queremos que la geografía y la historia se den en español, en todos los cursos. Hemos analizado que, a la hora de estudiar historia en inglés, muchas veces lo que se produce es un detrimento, un descenso, tanto en la historia como en el inglés”.

De entrada, esto contradice la información facilitada durante 20 años por la propia Consejería de Educación de Madrid. Todos los informes anuales del Consejo Escolar de la Comunidad recogen los logros del programa bilingüe en las evaluaciones externas, al igual que todas las publicaciones de “Datos y Cifras de la Educación”.

La información que aparece en las webs de la Consejería exalta los buenos resultados y los éxitos del programa bilingüe; el informe interno realizado en 2016 y completado en 2018 deja claro, con datos y resultados reales, que en todas las pruebas nacionales e internacionales –PIRLS, TIMSS, PISA–  los alumnos de los centros bilingües obtienen mejores resultados que los de los centros no bilingües.

En las evaluaciones de diagnóstico de 6º de Primaria y cuarto de la ESO, la Consejería afirma que “impartir asignaturas en inglés no reduce los resultados en esas asignaturas tras 10 años de enseñanza  bilingüe en educación obligatoria”.

Los resultados de las pruebas EvAU evidencian que los alumnos de centros bilingües obtienen mejores resultados que los de los centros no bilingües tanto en inglés como en las demás materias.

Según la propia Consejería, el programa bilingüe tiene efectos positivos en el abandono educativo temprano, en las tasas brutas de graduación, en las tasas de idoneidad, en el porcentaje de repetición y ha contribuido significativamente a los buenos resultados educativos de la Comunidad de Madrid, ha permitido un alto grado de equidad de la enseñanza madrileña, ha mejorado su excelencia, sobre todo en el dominio de la lengua inglesa.

 Las conclusiones finales del informe afirman que

  • El Programa de Enseñanza Bilingüe de la Comunidad de Madrid mejora de forma destacada el nivel de inglés de los alumnos.
  • Impartir asignaturas científicas y sociales en Inglés no reduce el nivel de conocimientos y competencias adquiridos en estas materias por los alumnos.
  • La implantación del Programa de Enseñanza Bilingüe ha impulsado la calidad del sistema educativo en la Comunidad de Madrid.

Tras exponer todos estos datos de la propia Consejería de Educación, es difícil entender la declaración del consejero y hay que preguntarse si, entonces, la información publicada por la Consejería de Educación es falsa.

¿Es creíble que la Consejería haya estado engañando durante veinte años a los madrileños?

Si la respuesta a esta pregunta es negativa, ¿en qué se basa el consejero para afirmar justamente lo contrario?

No hay ninguna duda de que alguien no dice la verdad, la Consejería durante veinte años o el actual consejero. Y aquí no es aplicable “el cambio de opinión”.

En consecuencia, la Asociación Enseñanza Bilingüe exige al consejero que justifique la medida que pretende aplicar y que dé a conocer “el análisis que han realizado” puesto que contradice totalmente lo que, con datos objetivos, lleva afirmando la propia Consejería durante años.

Si el consejero de Educación de la Comunidad de Madrid demuestra con datos objetivos que al estudiar Historia en inglés se produce un detrimento, un descenso, tanto en la Historia como en el inglés, la Asociación Enseñanza Bilingüe no tendrá ningún inconveniente en apoyar la medida propuesta. Pero si no lo hace, deberá rectificar.

Asociación Enseñanza Bilingüe

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