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Fomentar la inteligencia emocional en la infancia

Desde luego, en la sociedad en la que vivimos y en cualquiera en general, la importancia de fomentar la inteligencia emocional desde nuestros primeros años de vida es algo sobre lo que no se puede discutir. Además, hoy en día, es esencial que se implemente también en los proyectos educativos para que este aprendizaje forme parte del currículo académico y personal de cada ser humano.
Alicia Roldán
Profesora de Infantil del Colegio Europeo de Madrid
19 de febrero de 2025
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La importancia de la inteligencia emocional es inmensa en un mundo cada vez más amplio, variado y cambiante. Así pues, esta no solo conseguirá que los niños, desde sus primeros años de vida, logren gestionar sus emociones de una forma más afectiva, sino que también mejorará sus relacionales interpersonales y, a su vez, su rendimiento académico. Por supuesto, aunque la inteligencia emocional debe trabajarse desde casa y en el entorno familiar, si nos centramos en las aulas, no podemos dejar de lado que aquí los docentes juegan un papel fundamental, ya que serán ellos quienes ejerzan de guía principal en el desarrollo emocional de sus alumnos.

Ahora bien, ¿qué es realmente la inteligencia emocional y por qué es tan importante dentro de un sistema educativo? El psicólogo y periodista estadounidense Daniel Goleman, que se dio a conocer en todo el mundo por su libro Inteligencia Emocional publicado en 1995, se refiere a esta como la capacidad de reconocer, comprender y manejar nuestras propias emociones, así como las de los demás. De este modo, en el ámbito académico, esto se traduce en la capacidad de los estudiantes para afrontar el estrés, resolver conflictos de manera efectiva y fortalecer su autoestima.

Por ello, incluir la inteligencia emocional en un proyecto educativo es esencial, ya que esta conseguirá grandes beneficios como, por ejemplo, mejorar el rendimiento académico, ya que, al aprender a manejar sus emociones, pueden concentrarse mejor y enfrentarse a los desafíos escolares de forma más efectiva. Además, también fomenta las relaciones interpersonales de una forma saludable, ya que la capacidad de reconocer y gestionar emociones, tanto propias como ajenas, ayuda a reducir la agresividad y problemas tan presentes como el acoso escolar. Por otro lado, la inteligencia emocional también ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, ya que comprender y gestionar las emociones permite a los alumnos afrontar los desafíos académicos, sin que afecte a su bienestar mental. Cabe destacar que también promueve la toma de decisiones de forma responsable y efectiva, ya que aquellas personas que poseen una inteligencia emocional desarrollada pueden tomar decisiones basadas en la reflexión y la coherencia y no dejarse llevar por impulsos momentáneos.

Por todo esto, cabe destacar que el papel de los docentes es esencial en el aprendizaje y desarrollo de este tipo de inteligencia, ya que los profesores no solo son responsables de impartir conocimientos académicos, sino que también son un modelo de comportamiento para sus alumnos. Por ello, su actitud y forma de manejar las situaciones en el aula influirán directamente en la forma en la que lo estudiantes desarrollen sus propias habilidades emocionales.

Así pues, de cara a fomentar la inteligencia emocional día a día en el colegio, los profesores deberán tener en cuenta muchos aspectos como, por ejemplo, crear un ambiente seguro y empático donde los niños y niñas se sientan cómodos expresando sus emociones sin miedo a ser juzgados. Sin duda, la empatía y la escucha activa son claves para generar confianza en los alumnos y permitirles desarrollar su inteligencia emocional de forma efectiva. Otro de los aspectos importantes para poder llevar esto a cabo es implementar la educación emocional en el día a día ya que esta no es una asignatura independiente, sino un elemento transversal y fundamental en todas y cada una de las materias. Para ello, los profesores pueden incorporar ejercicios de reflexión emocional, dinámicas de resolución de conflictos y debates en su planificación diaria.

Por otro lado, es muy importante que sean los propios profesores quienes demuestren habilidades de inteligencia emocional en su comportamiento y esto se puede conseguir manejando el estrés, resolviendo conflictos de forma pacífica o demostrando empatía hacia sus alumnos ante cualquier situación que atraviesen. Además, es muy importante que, de forma constante, se hable de forma natural y se enseñe a los estudiantes la importancia de expresar sus sentimientos y necesidades de forma clara, ya que esto será una herramienta fundamental en su desarrollo personal y emocional. Para ello, el uso de un lenguaje positivo o estrategias para gestionar la frustración o el enfado sin recurrir a la violencia verbal o física será imprescindible.

Tras todo esto, es importante que tengamos en cuenta que, si se trabaja en la inteligencia emocional desde la infancia, los niños y niñas que desarrollen estas habilidades serán adultos con una capacidad mucho mayor para enfrentar los desafíos que se les pongan en el camino, tanto a nivel personal como profesional, algo que además contribuirá a conseguir una sociedad mucho más responsable emocionalmente y más comprometida con el bienestar general.

Por ello, fomentar la inteligencia emocional en los colegios no es una alternativa, sino una necesidad. En un mundo cada vez más complejo, acelerado y con infinitos estímulos, los niños y adolescentes necesitan herramientas que les permitan gestionar sus emociones y les ayude a enfrentarse a cualquier situación con confianza y seguridad y en todo este camino y aprendizaje, el papel de los docentes será crucial.

 Alicia Roldán, profesora de Infantil del Colegio Europeo de Madrid

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