Formación al servicio de los territorios
La Formación Profesional está de moda, los clichés de que era una opción de segunda ya son cosas del pasado, afortunadamente. Sin embargo, la experiencia aconseja ser prudentes, pues hay propuestas formativas que en determinados momentos pueden tener una elevada demanda, bien por la novedad, por los contenidos o por la perspectiva de inserción coyuntural o efímera y que a medio plazo pueden resultar decepcionantes, pues si no hay oportunidad de empleo o para lograrla hay que hacer las maletas, ya tenemos la prueba del algodón de que la propuesta no está alineada con las realidades y potencialidades del territorio.
Por otra parte tenemos que reconocer que están bien las segundas oportunidades, pero sería mejor aprovechar las primeras, ya desde la Educación Secundaria Obligatoria, donde se echa de menos una mayor conexión con las realidades socio-económicas del entorno. No son pocos los alumnos que se aburren en las aulas porque lo que tienen que estudiar no les motiva, les resulta anodino, poco práctico e inconexo con su marco vital, más que una escuela abierta a la vida y para la vida, resulta una escuela tapiada hacia el exterior.
La apertura al entorno se podría implementar tanto en la ESO como en la Formación Profesional, de una manera secuenciada y progresiva, realizando actividades como visitas de estudio a empresas, estancias de observación en las mismas, abrir la escuela a la participación de los profesionales del entorno para que aporten sus conocimientos y experiencias. Y esto no sólo pensando en los alumnos, sino en primer lugar en los profesores, llamados a ser los catalizadores del aprendizaje y de la mejora integral de la persona, del alumno.
De ello saben bastante las Maisons Familiales Rurales (Francia) por su trayectoria de Formación en Alternancia desde 1935 y que tanta incidencia han tenido en el desarrollo de los territorios rurales. En los primeros años formaban para lo agrario, mas tarde para lo rural y hoy en la perspectiva territorial: formación muy en conexión con el territorio (empresas e instituciones) con el objetivo de favorecer el emprendimiento a partir de los recursos del territorio.
La experiencia de las MFR llega a España en los años 60 del pasado siglo a través de los Centros de Promoción Rural-EFA y han seguido la misma evolución: de lo agrario a lo rural y a lo territorial, entendiendo el territorio no sólo como el soporte físico, sino como un lugar en el que hay personas con arraigo, con sentimiento de pertenencia y que son conscientes de que para progresar ya no es necesario marchar, pero que para quedar hay que formarse.
Si lo que se pretendemos es la inserción profesional de los jóvenes en los territorios rurales y la dinamización de los mismos, no vale cualquier oferta formativa, pues ya tenemos experiencias sobradas de experimentos efímeros de reducido o nulo impacto territorial.
Los primeros interesados en el desarrollo territorial son los actores del mismo (empresas, asociaciones, instituciones…) y la oferta formativa tiene un valor estratégico para ello, con unos docentes bien formados, conexionados con el territorio y con una vocación de servicio a la persona, a alumnos portadores de proyectos que serán referentes.
Los Centros de Promoción Rural EFA de Galicia, después de 50 años son una experiencia viva, con una responsabilidad en el presente y unos retos claros para el futuro: relevo generacional en las actividades agro-ganaderas, la dirección de las cooperativas, las nuevas oportunidades de emprendimiento “con los pies en el suelo” y con una visión positiva del rural.
En fin, muy necesario realizar un esfuerzo de prospectiva para determinar la estrategia a seguir y no perderse en fuegos de artificio, evaluar la adecuación de la oferta formativa para poder mejorar y rendir cuentas a la sociedad.
Galicia es la leche, produce el 42% del total nacional, está en el G-10 de la regiones productoras de Europa y desde la Consellería de Medio Rural en 2020 se diseñó una estrategia para la dinamización del sector lácteo.
Desde el Centro de Promoción Rural-EFA Fonteboa, en coherencia con los principios que inspiran el modelo de formación-desarrollo, en el diseño de los programas de formación se trabaja con los diferentes actores de la cadena láctea. Y fue en 2020, en un momento de crisis para el sector y de cierta banalización de los productos lácteos, se organizó una mesa redonda sobre estrategias de la industria láctea para valorizar la leche. Y esta iniciativa exitosa cristalizó al año siguiente en el I Foro Empresarial Lácteo.
En el arranque de 2025 se está celebrando el III Foro Empresarial Lácteo de Galicia, organizado por Fonteboa, con el patrocinio de Abanca y la colaboración de la Consellería de Medio Rural, del Concello de Coristanco, de la Cooperativa Agraria Provincial de A Coruña y de la Fundación Juana de Vega entre otras entidades colaboradoras.
Organización, posicionamiento y gestión estratégica son los temas del Foro Empresarial Lácteo de 2025 en el que participa un centenar de personas (titulares de granjas, directivos de la industria láctea, de las cadenas de distribución y representantes institucionales). Durante tres días trabajan en grupo, se llega a conclusiones, se recibe formación y propuestas por parte de expertos y se estrechan lazos de convivencia y colaboración entre los actores de la cadena láctea en un marco de transparencia e interdependencia.
Para el Centro de Promoción Rural-EFA Fonteboa, por una parte, es una responsabilidad contribuir a la dinamización de un sector estratégico en la economía rural gallega (1,5 del PIB, 20.000 empleos) y por otra, una oportunidad de relación con empresarios de la cadena láctea para adecuar las propuestas de formación a las necesidades reales de las empresas: producción, transformación, mercados, cadena de valor y formación e innovación.
Luis García Fernández es director del Centro de Promoción Rural-EFA Fonteboa de Coristanco (A Coruña)