Javier Ramos (URJC): “La inteligencia artificial nos hará perder capacidad de síntesis y redacción”
Empezamos con la financiación de las universidades, que es uno de los temas más candentes en el panorama educativo actual. Ramos es contundente: “Estamos mal, muy mal. La educación es cara. Si quieres formar a jóvenes con estándares internacionales, eso tiene un coste elevado”.
Para él, la clave es entender que la inversión en educación es a largo plazo. “Si quieres que la sociedad avance, que tengamos un sistema más justo, que haya menor disparidad de salarios, hay que invertir en educación”.
Sin embargo, reconoce que las decisiones políticas no siempre priorizan esta inversión, ya que “las consecuencias de no hacerlo no se ven en dos o tres años. Se verán en una o dos décadas”.
Cuando se le pregunta sobre la posibilidad de aumentar las tasas universitarias para mejorar la financiación, Ramos considera que podría ser una estrategia viable, pero con una condición esencial: “Si se suben las matrículas, lo que habría que hacer es también subir las becas. No podemos dejar a nadie fuera del sistema por falta de renta”.
Según sus cálculos, el coste real de la educación universitaria ronda los 10.000 euros por alumno, mientras que actualmente las matrículas oscilan entre los 1.000 y 2.000 euros. Multiplicarlas por cinco sería un cambio demasiado radical, pero Ramos insiste en que la clave es garantizar el acceso mediante un sistema de becas que impida que el talento se pierda por razones económicas.
Uno de los puntos más interesantes de la conversación surge cuando Ramos explica la relación entre la educación y otros sectores esenciales, como la sanidad. Recuerda un encuentro con un responsable político que presumía de la calidad del sistema sanitario de su comunidad. Su respuesta fue clara: “Ese sistema sanitario es bueno hoy porque hace 20 años alguien apostó por la educación”.
Pone un ejemplo ilustrativo: “Hoy en día, la mayoría de los tratamientos contra el cáncer se basan en quimioterapia. Dentro de diez años, serán tratamientos de edición genética. Si no empezamos a montar laboratorios de edición genética hoy, dentro de 20 años no podremos ofrecer esos tratamientos”.
El rector subraya la importancia de optimizar los recursos existentes y fomentar la colaboración entre distintos niveles educativos y sectores. En este sentido, defiende la necesidad de encontrar sinergias entre la Formación Profesional y la universidad: “No tiene sentido que en una facultad de Medicina haya laboratorios que solo se usan 100 horas al año. Es un despilfarro. Hay que compartir recursos y hacer más eficientes las inversiones”.
También pone el foco en la internacionalización: “España está a la cola de Europa en estudiantes internacionales. Tenemos solo un 4 o 5% de alumnos extranjeros en nuestras universidades, cuando en Erasmus estamos en la cabeza. Es un reto que debemos abordar”.
Como ingeniero de telecomunicaciones, Ramos conoce bien el impacto de la tecnología en la educación. Aunque es un firme defensor de la digitalización, advierte sobre los efectos secundarios: “Posiblemente sí, vamos a perder capacidad de síntesis y de redacción”.
El reto, dice, es encontrar un equilibrio entre aprovechar el potencial de la IA y mantener el desarrollo de competencias clave en el alumnado. “No utilizar la inteligencia artificial en la educación hoy es como en el siglo XV no usar la imprenta y seguir con libros manuscritos”.
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