“PracTICS Unizar”: metodologías activas para ganar el Premio Espiral
A la derecha, micrófono en mano, Pablo Usán Supervía, recoge la Peonza de Plata en la entrega del Premio Espiral. ®MIREIA PORTERO.
El aprendizaje práctico y la integración de herramientas digitales en la educación universitaria son clave para formar a los docentes del futuro. Por eso, el proyecto PracTICs Unizar fue seleccionado como Peonza de Plata de la XVIII Edición del Premio Espiral.
Desde la vinculación entre teoría y práctica hasta el uso de metodologías activas y la gamificación, PracTICs Unizar pone al alumnado en el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje, promoviendo la reflexión, la creatividad y la colaboración. Además, su impacto no se queda en el aula universitaria, sino que se transfiere a centros educativos, permitiendo a los futuros docentes experimentar con estrategias innovadoras antes de incorporarse al sistema educativo.
En esta Entrevista Magisterio, su creador, Pablo Usán Supervía, habla sobre el origen y la evolución de esta iniciativa y cómo ha transformado la forma en que los estudiantes de Magisterio aprenden y aplican sus conocimientos. También explica el papel de la evaluación y la personalización del aprendizaje en la universidad, y cuenta cómo el reconocimiento del Premio Espiral ha impulsado su difusión y desarrollo.
¿Cómo surgió la idea de tu proyecto ganador? ¿Qué te inspiró a desarrollarlo?
–La idea de PracTICS surgió de mi trabajo en centros educativos de Educación Primaria. En ellos, los alumnos casi siempre procedían de la misma manera en clase: seguían el libro de texto, los ejercicios ya establecidos y, en general, tenían poca libertad de acción.
Me di cuenta de que había una oportunidad de incorporar herramientas digitales al proceso de enseñanza-aprendizaje de forma accesible para todos, adaptándonos a la sociedad de la información y la comunicación que tenemos hoy en día y en la que el alumnado está viviendo.
De esta manera, poco a poco, vas probando cosas en el aula, cambiando los agrupamientos, redefiniendo roles, incorporando aplicaciones e incluso jugándotela con algunas actuaciones que dan como resultado pequeñas acciones transformadoras que se incluyen hoy día en PracTICS.
Además, con el paso a la enseñanza universitaria en los grados de Magisterio te das cuenta realmente de la tremenda desconexión que existe entre los contenidos o métodos que se imparten y cómo se actúa en el día a día de los centros escolares, lo que influye en el aprendizaje del alumnado universitario y futuro docente. Por ello, aplicar una idea de innovación con tu alumnado y conseguir los objetivos propuestos es una de las mayores satisfacciones que un docente puede tener.
¿Cómo estructuraste el proyecto desde su concepción hasta su implementación en el aula?
–Fue una tarea difícil porque exige retroalimentarlo continuamente. Desde un primer momento estamos obligados a ceñirnos a la guía docente de la asignatura, por lo que a través de ella tenemos que proceder pensando en primer lugar en el alumnado.
Sentadas esas bases, poco a poco fuimos pensando en diferentes actuaciones en el aula, siempre vinculando la teoría con la práctica en la composición de productos didácticos de aprendizaje en los que utilizábamos herramientas digitales y metodologías activas como proyecto global que abarca toda la asignatura.
En los últimos cursos fuimos incorporando la evaluación de los aprendizajes, las contribuciones científicas en congresos y jornadas de innovación para darlo a conocer, la transferibilidad de los productos a los centros educativos o incluso las redes sociales llevadas por el alumnado con todos los aprendizajes en consumo digital responsable que se pueden obtener como futuros docentes.
Ahora, por ejemplo, casi nada se habla de la personalización de aprendizaje y el modelo DUA en enseñanza superior universitaria donde es necesario atender a ella como ejemplo de retroalimentación constante de PracTICS.
¿Qué recursos y herramientas utilizaste durante el proceso de desarrollo?
–Ambos los diferenciamos claramente en el proyecto. Las herramientas digitales son utilizadas en cada una de las prácticas junto con las metodologías activas para la composición del producto didáctico de aprendizaje que, a su vez, funciona como recurso y material didáctico compuesto de manera grupal a través de diferentes subgrupos mixtos en cuanto al género.
Estos recursos son los que utilizamos para transferir los aprendizajes a cualquier docente de cualquier etapa educativa para su puesta en marcha en su aula con documentos de apoyo como orientaciones, utilización de herramientas e incluso ejemplos en otras áreas y etapas que son realizados por el alumnado universitario, quienes incluso mantienen el contacto con profesores en activo explicándoles cómo lo hacen y solventando posibles dudas.
¿Cómo utilizaste la rúbrica del Premio Espiral para guiar el desarrollo de tu proyecto?
–Los apartados y su valoración cuantitativa estaban muy definidos, así que supuso un reto adaptar nuestro proyecto a ella. Nos costó diferenciar algún apartado, ya que la heterogeneidad de proyectos así lo demanda, por lo que fue un aspecto muy positivo para todos los compañeros que lo presentan: cada uno atiende a unas características singulares que lo hacen único. Por ello, nos parece muy completa y específica, y realizada por profesionales de la educación que saben de lo que hablan.
¿Hubo algún aspecto de la rúbrica que te resultara particularmente desafiante o motivador?
–Sí, precisamente el reto que tenemos este año: adaptar el proyecto al modelo DUA y la personalización del aprendizaje con el alumnado con el que contamos para que todos aprendan de la manera más significativa, eficiente y activa posible.
También, relacionado con ello, nos llamó la atención la importancia otorgada al apartado de atención a la diversidad del alumnado, aspecto más que necesario en nuestros días en cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje.
¿En qué consiste exactamente tu proyecto ganador? Describe sus objetivos y metodologías.
–PracTICs tiene el objetivo de elaborar de manera grupal diferentes productos didácticos de aprendizaje a través de diversas metodologías activas y herramientas digitales, vinculando teoría y práctica en los contenidos impartidos de la asignatura.
De esta manera, establece aprendizajes funcionales y realistas en los que el alumnado es el verdadero protagonista, con la finalidad de fomentar su motivación por la asignatura, incrementar la cohesión grupal con sus compañeros, y potenciar sus competencias digitales docentes, que le servirán para su futura labor profesional.
Otros objetivos específicos son la colaboración con entidades educativas y sociales, la transferencia de los aprendizajes a docentes y centros educativos, y la difusión y divulgación de las acciones realizadas entre la comunidad educativa.
¿De qué manera tu proyecto pone en el centro al alumno y cómo promueve su participación activa?
–Los alumnos son la piedra angular del proyecto. Se alienta a su participación activa y reflexiva, a que tomen responsabilidad sobre su propio aprendizaje, adquieran habilidades de pensamiento crítico en la realización de los productos didácticos, a que innoven y sean creativos, cooperen y colaboren con el resto de compañeros…
Son solo algunas de las pinceladas de PracTICS, un proyecto de innovación docente evaluado científicamente, transferido a toda la comunidad educativa universitaria y escolar, y difundido a través de diferentes medios y canales de comunicación.
¿Qué cambios observaste en tus alumnos durante y después de la implementación del proyecto?
–Recordamos siempre el primer día de clase, en el que estamos expectantes por el nuevo alumnado. Es durante la presentación de la asignatura cuando mostramos el proyecto y la metodología de aprendizaje general, cuando les decimos de manera clara qué van a aprender, por qué y cómo vamos a conseguirlo. Unido a su evaluación, descripción de acciones y más cuestiones metodológicas inherentes, es cuando empezamos a trabajar.
Notamos un cambio sustancial muy positivo desde el primer día. No solo aprenden los contenidos de la asignatura universitaria, sino que también adquieren una serie de competencias que responden a los aprendizajes de lo que se conoce como el “currículo oculto”, y vemos cómo, poco a poco, se motivan ante los retos propuestos, les entra la curiosidad por presentar cosas diferentes, son creativos y originales, aprenden unos de otros, hay buen clima de clase… y, lo más importante: disfrutan aprendiendo el temario de la asignatura. Así lo reflejan las encuestas cualitativas y anónimas que realizamos al final.
¿Cómo crees que tu proyecto ha influido en el desarrollo personal y académico de tus alumnos?
–Desde un punto de vista más resultadista, medimos con instrumentos validados sus niveles de motivación hacia la asignatura, su cohesión grupal y nivel de competencia digital antes y después del proyecto, y vemos cómo estas tres variables aumentan significativamente en el desarrollo académico.
En el desarrollo personal, unido a los aprendizajes de la pregunta anterior, destacaría el crecimiento individual y grupal en cuanto al gusto por los contenidos de la asignatura. También comprobar de manera práctica cómo pueden acercarse al alumnado al que tendrán acceso en segundo curso en sus prácticas escolares o cuando, ojalá más pronto que tarde, estén trabajando en los centros educativos.
¿Cómo viviste la experiencia de participar en la gala de entrega del Premio Espiral?
–La palabra que define la participación es “ilusión”. El hecho de estar nominado en una gala tan bien organizada y con tantos compañeros docentes nos impuso porque no estábamos acostumbrados a compartir estas experiencias de innovación. Pero, poco a poco, los nervios fueron cesando al estar allí. De hecho, contábamos con que nuestra propuesta iba a contar con una “menor valoración”, ya que todas eran en etapas no universitarias, pero es precisamente la heterogeneidad de propuestas y metodologías las que hacen grande al premio Espiral.
Cualquier docente de cualquier punto de España y fuera de ella que haga algo “diferente” con su alumnado puede participar, por lo que la experiencia no pudo ser más positiva, independientemente del resultado final.
¿Qué emociones y recuerdos te llevas de ese día?
–Sobre todo, la ilusión de todos sus integrantes, desde los compañeros docentes hasta los miembros de la organización, que nos trataron con mucho cariño antes, durante y después de la gala. En cuanto a los recuerdos, los aprendizajes de otros compañeros en cuanto a las ideas que ponían en práctica y que jamás se nos hubiera ocurrido. Había mucho nivel en las propuestas, y hemos tomado nota y poco a poco estamos tratando de adaptar algún aspecto en este curso académico.
¿De qué manera ha impactado este reconocimiento en tu práctica educativa diaria?
–El impacto mayor ha sido el reconocimiento del alumnado estos últimos años. También en cuanto a darlo a conocer: la noticia fue compartida con los docentes de otras facultades y los centros escolares de nuestra comunidad, y algunos medios de comunicación nos solicitaron entrevistas. También nos llaman para impartir formaciones a docentes.
¿Has tenido la oportunidad de compartir tu proyecto con otros docentes o instituciones? ¿Cómo ha sido esa experiencia?
–Sí, presentamos el proyecto en diferentes congresos, jornadas de innovación y buenas prácticas docentes. El hecho de aprender de otros compañeros nos lleva a retroalimentarnos de acciones que podemos realizar, adaptándolas a nuestro alumnado, a la vez que damos a conocer PracTICS entre la comunidad educativa. Todo ello resulta muy enriquecedor para todos los asistentes.
¿Qué importancia tiene la innovación educativa para ti y cómo la aplicas en tu trabajo diario?
–La innovación educativa es un proceso por el que apuesto, me gusta y en el cual intento basarme en mis clases teóricas y prácticas. Esto implica estar al día y mucho tiempo de dedicación y errores. Innovar no significa sólo implementar una app o cambiar de metodología, sino aplicar coherentemente cualquier tipo de transformación en el aula que busque mejorar una experiencia de aprendizaje del alumnado potenciando su proceso de enseñanza-aprendizaje.
Por ello, la innovación educativa debe tener un propósito pedagógico claro, no dejándose llevar exclusivamente por las modas sin reflexionar sobre el impacto real en el aprendizaje del alumnado.
En cuanto a mi día a día, la vinculación entre teoría y práctica resulta fundamental en el aula, y más en el ámbito universitario y en los grados de Magisterio, haciendo posibles aprendizajes experienciales que les servirán para su futura práctica profesional.
¿Tienes planes de desarrollar nuevos proyectos en el futuro? Si es así, ¿puedes adelantarnos algo sobre ellos?
–Me gustaría adentrarme en otros proyectos docentes con más compañeros, pero por ahora no tenemos nada en concreto.
¿Qué consejo le darías a otros docentes que desean participar en el Premio Espiral Internacional?
–Que se animen a presentar una experiencia, programa, iniciativa o proyecto que seguramente estén realizando en sus aulas que beneficie al alumnado en su aprendizaje de múltiples formas. No por el hecho de utilizar herramientas digitales, abarcar un amplio número de alumnado o basarse en el último enfoque es lo mejor o cuenta con más puntos que otros.
Precisamente eso es lo bonito de nuestra profesión: cualquier docente con más o menos recursos puede conseguir una innovación transformadora tan válida como otras que repercuta en el aprendizaje de su alumnado. Además, la convocatoria está muy abierta a cualquier tipo de centro y etapa educativa por lo que todos pueden participar en alguna edición.
¿Qué crees que es lo más importante para desarrollar un proyecto educativo innovador y exitoso?
–Poner al alumno en el centro de todo. Poco a poco todo va saliendo de manera natural y con la retroalimentación adecuada, unido a las dosis de ilusión, motivación y esfuerzo que como docentes tienen que inspirarnos en el día a día.