15 poemas para niños de 6 a 9 años: aprendizaje con ritmo
"El sol se duerme al anochecer/ la luna sube para brillar/ Juegan al cambio cada día/ uno se va, la otra se queda a mirar". © ADOBE STOCK
La poesía es una de las formas más bellas y efectivas de acercar el lenguaje a los niños. A través de los poemas, los niños y niñas desarrollan su memoria, amplían su vocabulario, mejoran su expresión oral y aprenden a jugar con las palabras, el ritmo y la musicalidad del lenguaje.
Además, la poesía despierta la sensibilidad, la imaginación y el gusto por la literatura desde edades tempranas. Recitar un poema o inventarlo es una experiencia que enriquece su desarrollo lingüístico, emocional y creativo.
A continuación, te presentamos una selección de 15 poemas breves y divertidos, ideales para trabajar en el aula o en casa con niños de entre 6 y 9 años.
Poemas para niños de 6 a 9 años
1. El gato dormilón
En un rincón del tejado
dormía un gato rayado.
Soñaba con ratones
que bailaban con canciones.
2. El loro y la canción
Un loro cantaba un ritmo africano,
con maracas, plumas y mucho entusiasmo.
No repetía lo que otros decían,
¡inventaba letras y hasta poesía!
3. El caracol curioso
Señor Caracol paseaba por el sendero
siempre bajo su sombrero.
Lento, lento iba el señor,
pero saludando con humor.
4. Mi amigo el sol
Cada mañana me sonríe,
con su luz me da alegría.
Juega a entrar por mi ventana,
y me anima un nuevo día.
5. El lápiz bailarín
Un lápiz con mucha prisa
bailaba sobre la mesa.
No escribía, ¡daba vueltas!
Como si tuviera sueltas
las puntas de los pies.
6. El viento y el árbol
El viento le dijo al árbol:
—¡Ven conmigo a pasear!
Y el árbol, firme en la tierra:
—¡Solo puedo en mi sitio bailar!
7. La hormiga exploradora
Con mochila y con sombrero
la hormiga recorría los caminos.
Dando vueltas al mundo entero,
allá donde iba hacía amigos.
8. El monstruo que ríe
Vivía bajo la cama
un monstruo con mucha fama.
Aunque muy fea era su sonrisa,
siempre se moría de la risa.
9. Mi perrito Simón
Tengo un perro juguetón,
se llama Simón el tragón.
Come croquetas y pan,
y me ladra si algo va mal.
¡Es tan guardián como un glotón!
10. El ratón astronauta
Un ratón muy valiente
se subió a un cohete potente.
Voló por todo el espacio
comiendo queso despacio.
11. El sol y la luna
El sol se duerme al anochecer,
la luna sube para brillar.
Juegan al cambio cada día,
uno se va, la otra se queda a mirar.
12. La tortuga velocista
Una tortuga quiso correr,
le puso ruedas a su caparazón.
—¡Voy tan rápido como un avión!—
gritaba feliz por todo el sendero.
Y aunque voló… en un charco cayó,
¡pero lo intentó con gran esmero!
13. La oruga diseñadora
Una oruga con hilo y tijera
cose sus trajes primavera tras primavera.
Cuando al final su vestido estrena…
¡se vuelve mariposa, reina de la escena!
14. El elefante equilibrista
Un elefante en una cuerda fina
hacía piruetas cada mañana.
Con su trompa, ¡equilibrio total!
y los ratones aplaudían sin parar.
15. El reloj de mi abuelo
Tic, tac, tic, tac, sin parar,
mi abuelo no deja de mirar.
El reloj con su campana
marca historias cada mañana.
Ahora te proponemos algunas dinámicas para trabajar con estos poemas y que los alumnos conecten con el estudio de la poesía en casa o en la escuela.
1. Dibuja el poema
Después de leer un poema, pide a los niños que hagan un dibujo de lo que les ha sugerido. No hace falta que representen todo, ¡puede ser un personaje, un paisaje o una emoción!
2. Poesía dramatizada
Elige un poema breve y recítalo con gestos o con distintas entonaciones. También puedes dividirlo por partes para que varios niños lo representen como si fuera una pequeña obra.
3. Palabras que rimen
Podemos pedir que busquen en los versos palabras que rimen y haz una lluvia de ideas con otras que también rimen. Luego pueden inventar versos nuevos con ellas.
4. ¿Qué siento al leerlo?
Después de leer el poema, abrimos un pequeño debate:
—¿Qué te ha hecho sentir este poema?
—¿Te parece alegre, triste, divertido o misterioso?
5. Cambia el final
Propón cambiar la última estrofa del poema. ¿Y si el gato no duerme sino que se va de viaje? ¿Y si el dragón no estornuda, sino que canta? Pueden intentar escribir otro final manteniendo la rima del verso.
Estas actividades ayudan a que los niños interioricen mejor el contenido poético y lo hagan suyo. Además, refuerzan competencias clave como la expresión oral, la creatividad, la escucha activa y la educación emocional.
Para terminar, te recomendamos algunos libros de poesía para niños de 6 a 9 años de edad para seguir explorando los poemas. Te dejamos estos títulos a continuación:
📖 Versos fritos – Gloria Fuertes
📖 ¡Ring, ring…! ¿Quién rima! – Ana María Fernández
📖 Versos de cuento – Carmen Gil
📖 44 poemas para leer con niños – Mar Benegas
📖 Poemas para leer antes de leer – Pedro Mañas
Si quieres explorar más títulos, te recomendamos esta sección de La Casa del Libro donde podrás encontrar todos los libros de poesía para niños. Además, te dejamos nuestra entrada sobre Cómo introducir a los niños en el amor a la poesía, para fomentar desde los primeros pasos la pasión por la lírica.
Cuéntanos qué actividades harías o haces en casa o en el aula para trabajar la poesía con los más pequeños. ¡Te leemos en los comentarios!