“El uso responsable de las tecnologías debería ser una asignatura más en el currículo escolar”

Guillermo Cánovas, presidente de la Asociación Protégeles (www.protegeles.com), una organización cuyo objetivo fundamental es promover entre los menores un uso óptimo y más seguro de las nuevas tecnologías.
El 1,5% de los adolescentes españoles, de entre 14 y 17 años, ha desarrollado ya una conducta adictiva a Internet. ¿Cómo hemos llegado a esta situación?
Pues, porque falta formación en el uso de las nuevas tecnologías tanto en los menores, como en los padres y los profesores. Pero, no debemos quedarnos lamentándonos. Debemos actuar y rápido, porque la cifra del 21,3% de adolescentes españoles en riesgo es un aviso, una alarma de que hay que intervenir ya; de lo contrario en un par de años tendemos cifras más alarmantes en cuanto a la conducta adictiva a Internet.
¿Cómo se puede enseñar a los padres a usar las nuevas tecnologías?   
Este es una de nuestras principales dificultades, porque no llegamos a los padres. Cuando hemos impartido alguna charla en un colegio sobre el uso responsable de las nuevas tecnologías, la asistencia de los padres ha sido muy escasa. Entonces ahora, estamos organizando sesiones informativas sobre el uso responsable de las TIC en las empresas, en los lugares de trabajo de los padres, a través de los departamentos de recursos humanos. Y la experiencia por el momento, está siendo positiva. Pero tenemos que seguir trabajando en este ámbito.    
¿Cuál es el perfil de un menor que ha desarrollado una conducta adictiva a Internet?
Se caracteriza porque el menor descuida sus relaciones sociales, sus actividades académicas incluso sus hábitos de salud e higiene personal y tiende al aislamiento. Además, desarrolla una conducta agresiva y pierde el control sobre el tiempo de conexión. También llega a padecer el síndrome de abstinencia, cuando no puede conectarse, sufre, lo pasa mal.
La Conducta Adictiva a Internet es un trastorno que todavía hoy provoca muchas dudas y errores.
Sí, se tiende a relacionar la conducta adictiva a Internet con el tiempo de conexión y es un error. Cuantas personas trabajan a diario con Internet durante largas horas, sin embargo tienen una vida rica de actividades lejos de las nuevas tecnologías.  El problema surge cuando una persona sustituye su vida off line por la vida on line y sólo se divierte y se comunica a través whats app, email, chats, se engancha a los juegos de apuestas on line; en definitiva cuando necesita vivir conectado permanentemente.    
¿Qué medidas propone para mejorar el uso entre los menores de las nuevas tecnologías?
Nosotros proponemos integrar el uso responsable de las nuevas tecnologías (Internet, redes sociales, whats app, foros, emails…) en las aulas como una asignatura más dentro del curriculum escolar. Eso sí, consideramos que esta asignatura no es necesario que sea puntuable.

Abuso sexual infantil: cómo prevenirlo

Cada cierto tiempo, los medios de comunicación nos conmocionan con historias de abusos a menores, ya sea de forma individual o colectiva. Pero al margen de estos episodios con reflejo mediático, la realidad es que habitualmente muchos niños (un 20% de los menores) tienen que vivir la amarga experiencia de un abuso sexual. Los datos son alarmantes: uno de cada cinco niños sufre abuso sexual. ¿Cómo pueden los padres prevenirlo y, sobre todo, enseñar a sus hijos a protegerse?

Según los expertos, la mayoría de los abusos se produce por parte de personas conocidas para el menor, aunque también pueden venir por parte de desconocidos. Abordar este problema en familia y advertir a los hijos sobre ello puede resultar difícil, pero, sin duda, es necesario. Los expertos advierten de que una gran parte de esa labor de prevención recae directamente en los progenitores. Un niño no sabrá esquivar y protegerse del abuso si previamente no se le ha enseñado cómo hacerlo. Además, los padres deben estar alerta y conocer bien a las personas que se relacionen habitualmente con sus hijos.
¿A qué edad hay que empezar a tratar el tema con tus hijos? “No hay una edad concreta, sino todo un proceso de aprendizaje progresivo e individual desde que el niño es pequeño (como en todos los temas importantes y peligrosos de la vida). El primer paso consiste en enseñarle a reconocer y nombrar los diferentes órganos de su cuerpo, incluidos los genitales”, señala María Calvente, psicoterapeuta y psicóloga clínica especializada en abuso sexual. Según aconseja la experta, esta conversación debe ser individual con cada hijo, para adaptarla a su edad y sus características personales, “con seriedad, pero sin dramatizar, siempre dentro de un clima de confianza y con la mayor naturalidad posible, evitando ser muy descriptivos, así como los términos groseros”. ¿Y cuál puede ser un buen momento? “La hora del baño o cuando el niño se cambia de ropa son buenos, ya que se está en un ámbito de intimidad en el que él puede hacer sus comentarios”, explica.
reglas básicas
Para enseñar a un niño a protegerse frente al abuso sexual, debes seguir los siguientes consejos básicos:
•“Enséñale a distinguir lo que se puede mostrar o ser tocado por otros de lo que no”, apunta María Calvente. “Frases del tipo: ‘lo que hay debajo del bañador nadie te lo puede tocar’ son de gran utilidad”.
•Habla con él de la diferencia entra caricias buenas y caricias malas. “Las buenas se hacen delante de los demás, no hay secretos ni se dan regalos por ellas; las malas se hacen a escondidas y con secretos”.
•Anímalo a decir “no”. Sé claro con tu hijo diciéndole que si alguien le hace caricias malas debe decir “no”. “Es importante que el niño sepa que nadie puede tocarlo, acariciarlo ni fotografiarlo sin ropa, ni obligarlo a que él le toque”.
•Acudir a un adulto. Si, desafortunadamente, el abuso llega a ocurrir, el niño ha de tener claro que debe contárselo inmediatamente a un adulto de confianza, “sin miedo a que no lo crean”, insiste María Calvente.
•Alertarlos frente a conocidos y desconocidos. Hay que “explicarles que a veces ocurre que personas que les quieren mucho y son de la familia o amigos también pueden hacer cosas malas, y entonces hay que decir no y buscar rápido a un adulto de confianza para contárselo. Insistir, para no alarmarlos en exceso, que casi siempre las personas de la familias y los amigos quieren al niño”, explica la psicóloga.
Para protegerlos frente a extraños, el menor debe tener claro que no debe aceptar regalos ni favores de desconocidos, ni irse con ellos. Es muy importante aclararles que una cosa es el respeto hacia el adulto y otra dejar que toque sus partes íntimas o realice cualquier actividad sexual en su presencia.

Síntomas que delatan el abuso

El miedo a no ser creídos, a romper la familia o a perder el cariño del abusador hacer que muchos niños callen ante el abuso sexual. Sin embargo, hay unos síntomas que pueden delatar que el menor está pasando o ha pasado por esa terrible experiencia:

–  Hay un marcado y repentino cambio en su apetito, tiene dificultades para dormir, está muy nervioso, hay un retroceso en el control de esfínteres, se encuentra hipervigilante y siempre alerta…
–  La depresión en niños no siempre se manifiesta con tristeza y abatimiento como en los adultos. El niño puede estar, sobre todo, irritable y ansioso.
–  En el colegio baja su rendimiento y tiene dificultades para concentrarse y prestar atención
– Se muestra retraído y aislado socialmente y muy nervioso delante de alguna persona.
– Expresa un rechazo hacia su cuerpo y no quiere mostrarlo delante de otros (al cambiarse de ropa, por ejemplo).
– Tiene comportamientos exhibicionistas y provocativos y una vivencia de la sexualidad (con actos o expresiones) impropia para su edad.

La regla de Kiko

Consciente del grave problema que supone el abuso sexual infantil, el Consejo de Europa ha puesto en marcha una iniciativa para prevenirlo. Se trata de “La Regla de Kiko”, un proyecto en el que tanto niños como padres aprenderán, a través de cinco reglas sencillas, cómo evitar el abuso.
“La Regla de Kiko” puede descargarse gratuitamente en cuento infantil o consultarse en la web www.laregladekiko.org

Consulta los resultados académicos de ESO y Bachillerato de la Comunidad de Madrid

El buscador de colegios Scholarum.es publica por primera vez las clasificaciones de los institutos y centros concertados y privados de Secundaria para ayudar a las familias a elegir centro.

El buscador de colegios Scholarum, con la colaboración del periódico Magisterio, publica por primera vez las clasificaciones de los institutos y centros concertados y privados de Secundaria para ayudar a las familias a elegir centro en el actual periodo de admisión de alumnos.

Puede consultar el ránking de Selectividad por centros de los dos últimos cursos, además del porcentaje de titulados en la ESO de cada centro de Secundaria, sea público, privado o concertado, y el resultado de las pruebas CDI (de conocimientos y destrezas indispensables) que realiza la Consejería de Educación.

Para más información sobre estos resultados, Scholarum.es ofrece todos los datos de consulta que mueven a las familias a escoger el mejor colegio para sus hijos.

La generación del pulgar

Los expertos comienza a estudiar los efectos del uso de móviles y dispositivos como los
mandos de las videoconsolas en las transformaciones físicas que lo acompañan. Pero la dependencia
de estos aparatos va mas allá y puede llegar a convertirse en una patología si no
se hace un uso responsable por parte de los adolescentes que cada vez se suman antes a
la «Generación del móvil».

Autor: padresycolegios.com

Los nuevos dispositivos móviles que ya están en todos los bolsillos de los adolescentes, cada vez a más temprana edad, comienzan a ser motivo de estudio por parte de los especialistas porque están modificando tanto el uso del pulgar como su forma en la población más joven. Uno de cada diez chicos entre siete y doce años cuenta con un teléfono celular. Según Nokia, el 28% de los usuarios de móviles tienen entre 15 y 24 años, formando un grupo que muchos denominan ya «la generación del pulgar» debido a la destreza que han desarrollado a la hora de manejar estos aparatos, los mandos de las consolas y los teclados de los ordenadores.

«OYA YUBI SEDAI»

Esta frase japonesa significa algo así como «la tribu de los pulgares». Sadie Plant, directora de la Unidad de Investigación de Cultura Cibernética en la Universidad de Warwick (Inglaterra), afirma que en este grupo se está observando una acelerada mutación física que se materializa en unos pulgares más musculosos y fuertes. Además los chicos comienzan a utilizar los pulgares para acciones en las que sus padres usan el índice como pulsar el timbre o señalar. Pero la transformación no es sólo física, existe también una dependencia del aparato telefónico. Esta especie de «adicción tecnológica» es ya tratada como una ludopatía en países como Dinamarca, provoca ansiedad, irritabilidad, crispación y bajo nivel de atención a otros temas como la afición a los deportes o la práctica de alguno de ellos.

SÍNDROME DEL ABUSO

Al igual que están modificando la morfología de los dedos, el abuso de esta tecnología está preocupando a los expertos con lo que se ha denominado «síndrome del abuso» o «pulgar Blackberry». La Sociedad Americana de Terapeutas de la Mano, han alertado que los aparatos electrónicos portátiles están causando un gran número de enfermos del síndrome del tunel carpiano y de tendinitis. Celeste Doldan, psicóloga y experta en temas relacionados con los adolescentes y las nuevas tecnologías, señala un nuevo frente de conflicto situado en las escuelas. La proliferación de los móviles en las escuelas está llevando a muchos docentes a pedir incluso que se desconecten porque se ha descubierto que son utilizados para copiar en los exámenes.

No dejes que se enrede

La aparente anarquía que reina en Internet, y que preocupa
a muchos padres y educadores, puede ser acotada a través
de los «filtros de contenido».Unas sencillas aplicaciones que
ayudarán a éstos para descansar mientras los jóvenes internautas
se sumergen en el ciberespacio.

Autor: padresycolegios.com

Existen diferentes mecanismos para limitar los contenidos a los que pueden
acceder los jóvenes internautas. Sin embargo, y esta es la opinión generalizada
de todos los especialistas, ninguna aplicación o software es mejor que educar a
los hijos en un uso responsable y con criterio de losrecursos en el
ciberespacio. En primer lugar está la navegación off-line. La práctica totalidad
de los navegadores admiten esta posibilidad. Programas como el WebSnake guardan
en el disco duro los contenidos de las páginas previamente seleccionadas.
Después, ya sin conexión a la Red, se pueden visualizar. El gran inconveniente
es que muestra un sucedáneo de lo que es Internet.
Por otra parte está el
sistema de filtrado basado en etiquetas (PICS – Platform for Internet Content
Selection). Y finalmente se encuentran los programas de filtrado de contenidos,
también llamados netnanny o «programas canguro». Estos son programas especiales
de navegación que permiten controlar o bloquear determinados contenidos a través
de una serie de categorías. Poseen posibilidades como la de bloquear
direcciones, limitar horas de acceso, bloquear servicios a perfiles de usuario
predefinidos (chat, news, correo, etc.), impide la utilización de otros
navegadores, etc. Suelen ser muy potentes y hace falta tener unos conocimientos
mínimos de informática e internet para poder configurarlos. El filtro más
conocido y utilizado es Optenet Web Filter, con más de 5,5 millones de usuarios,
entre particulares, colegios e institutos. En segundo lugar se encuentra Cyber
Patrol (49,95$ anuales), filtro de gran efectividad que tiene hasta doce
categorías para establecer entre los usuarios (hasta nueve). Estos productos son
los más conocidos, pero no los únicos. En esencia todos los filtros funcionan de
forma similar, pero con características distintivas.

La obesidad y repetir curso, enemigos de la autoestima

La obesidad y el fracaso escolar son a la vez causa y consecuencia de una baja autoestima
en los niños y los adolescentes. Los padres deben velar porque sus hijos tengan una buena imagen
de sí mismos para potenciar su autoestima.

Autor: padresycolegios.com

La formación de la autoestima durante la niñez y la adolescencia es fundamental para llegar a la edad adulta con la suficiente seguridad en uno mismo para afrontar los retos de la vida. Según los psicólogos, es a partir de los cinco o seis años cuando el niño comienza a formarse una idea de sí mismo usando a los padres como referentes, primeros espejos en los que ver una imagen de sí mismo. En el proceso de construcción de la propia estima se irán añadiendo las percepciones captadas de aquellas personas más cercanas afectivamente, como familiares, padres o amigos. Si el niño percibe sentimientos positivos en su entorno su autoestima mejorará, y empeorará si son negativos. Por norma general, en base a las investigaciones realizadas, durante la primera infancia la autoestima suele ser alta y se mantiene más o menos estable hasta la adolescencia, época en la que sufre un bajón hasta que se recupera en la edad adulta o el inicio de estudios superiores. De cualquier manera, durante la infancia y la adolescencia pueden surgir factores adversos. La obesidad es señalada habitualmente como causa de una baja autoestima. Curiosamente, también puede ser una consecuencia. El físico, el atractivo corporal, suele ser un foco de inseguridad, más aún cuando los adultos se empeñan en comparar a unos niños con otros por su estatura, su color de pelo… Los expertos recomiendan a enseñar a los niños a aceptarse tal como son.

FRACASO ESCOLAR

El fracaso escolar es otro de los factores principales que influyen negativamente en la propia imagen y, al igual que lo que ocurre con la obesidad, es igualmente una consecuencia. Las malas notas traen baja autoestima y viceversa. Todavía más pernicioso resultar repetir curso. Según un estudio de la Universidad de Georgia, Estados Unidos, los chicos que tienen que repetir curso en primaria «sufren de baja autoestima y carecen de la capacidad para manejarse con situaciones difíciles posteriormente en su vida». La investigación, que incluyó a once mil estudiantes, comparó a los alumnos con malas notas que repitieron con otros que pasaron de curso pero que igualmente tenían bajas calificaciones. Los datos reflejaron que cerca del 25% de los repetidores acabaron abandonando la escuela. También evidenciaron problemas sociales por haber repetido.

Familia y rendimiento escolar de los hijos

Autor: padresycolegios.com

Hoy ya es un tópico el de la importancia
de la colaboración
de la familia con la escuela para
el rendimiento escolar de los hijos.
No me refiero a la participación en el
consejos escolares o en asociaciones de
padres, sino, más bien, a la labor de seguimiento
y control de la vida escolar
del hijo, a la ayuda en el estudio y las tareas
escolares, y a la selección del grupo
de pares con el que se socializa. Para
bastantes familias ello supone un notable
esfuerzo para evitar que se tuerza la
trayectoria escolar de los hijos.

En otro nivel, parecen influir en el
rendimiento escolar de los hijos ciertos
rasgos básicos de la vida familiar. Por
una parte, la calidad de las relaciones
entre los padres (y entre padres e hijos)
no sólo tiene efectos en el desarrollo
emocional y en el comportamiento de
los hijos, sino también en el rendimiento
escolar. Al menos, eso es lo que han
concluido hace poco unos investigadores
de la Universidad de Cardiff: las relaciones
más conflictivas, o con conflictos
mal resueltos, se asocian con un peor
rendimiento escolar a corto y a largo
plazo; un entorno familiar positivo opera
en sentido contrario.

Por otra parte, unos investigadores de
la Universidad de Durham han mostrado
la influencia que tiene en las habilidades
lingüísticas y de juego de los bebés
el que las madres acierten en cómo
se sienten ellos (contentos, malhumorados,
intranquilos…) o qué es lo que necesitan
en cada momento. Así, es poco
probable que los bebés de las madres
que más «aciertan» con su bebé de ocho
meses se encuentren, a los dos años de
edad, en los niveles más bajos de desarrollo.
Nada que, de una manera más intuitiva
no supieran nuestras madres o
abuelas. Lo interesante es que ese
«acierto» depende poco del nivel cultural
o económico del hogar, o del nivel de
apoyo familiar o social a las madres. Lo
cual sugiere que muchas familias pueden
superar limitaciones que parecen
estructurales.

Así pues, nos toca un trabajo continuo
desde que son bebés hasta la enseñanza
secundaria, pero los ejemplos
vistos sugieren que empezamos a conocer
(o a reconocer) el instrumental
que tenemos a mano, y no parece muy
sofisticado. A veces requerirá la intervención
profesional de terceros (como
puede ocurrir en el caso de los conflictos
en una pareja), o ponerse al día en
los nuevos lenguajes del Conocimiento
del Medio o las Matemáticas (caso de la
ayuda en las tareas escolares), pero
otras veces bastará con haber observado
cómo actuaban las generaciones
anteriores con sus hijos o con estar
abiertos a su consejo.