Ocho criterios para elegir colegio

Se abre el plazo de inscripción en los colegios y los padres se enfrentan a una de las tareas que más quebraderos de cabeza les causa: la elección de un centro adecuado para su hijo. El quid para dar en el clavo radica en seguir unos criterios que poco a poco vayan reduciendo el número de posibilidades entre las que optar… ¡hasta que sólo quede una!

Es lógico que a los padres les inquiete tanto la elección del centro escolar: saben que su hijo va a pasar muchas horas diarias en él y quieren que se sienta a gusto en su ambiente, que se forme académicamente, que adquiera valores morales, que se sociabilice, que se aficione a algún deporte… Para no perderse en un maremágnum de ofertas, lo primero que deben plantearse es si van a llevar a su niño a un colegio público, privado o concertado y si lo quieren laico o religioso. Todos estos detalles son de crucial importancia y deben ir acordes con la ideología y con la situación económica familiar.
línea pedagógica
Después, en cualquiera de los casos, deben conocer el proyecto educativo del colegio. “Éste es uno de los aspectos fundamentales. Los padres tienen que informarse muy bien de la didáctica del centro: cómo trabajan las diferentes áreas, qué relevancia dan a los deberes, cómo trabajan con los estudiantes… Hecho esto, deben reflexionar sobre si se sienten identificados con estas líneas de actuación o no”, explican los profesores de la UOC Guillermo Bautista y Beni Gómez-Zúñiga. “Es aquí donde realmente nos distinguimos unos de otros”, afirma Sandra Martínez, responsable de organización y coordinadora del Departamento de Orientación del “Wisdom School”, de Madrid, “hay que tener muy en cuenta la carga lectiva de inglés y las asignaturas que se imparten en esa lengua, el valor que se le da a la educación artística, la metodología empleada para llegar al conocimiento… En nuestro centro cuidamos mucho la primera escolarización y procuramos crear un entorno muy cálido para los recién estrenados alumnos. No tenemos prisa. Acompañamos a cada pequeño en su proceso madurativo con un seguimiento muy cercano e individualizado por parte del Equipo de Orientación. Lo que perseguimos es que inicien su vida escolar sintiéndose arropados y queridos”. Los profesores Bautista y Gómez-Zúñiga hacen hincapié en que también es básico enterarse de si el profesorado entiende su actuación educativa como un proceso global; es decir, si se preocupa del desarrollo integral de sus alumnos, no sólo de impartirles conocimientos. “Y si los docentes permiten la participación de los padres en el proceso educativo de sus hijos. Para el éxito escolar es necesario que la familia y el colegio formen un tándem y se apoyen y actúen conjuntamente”, añade Sandra Martínez.
Es importante que padres y colegio sigan la misma línea en cuanto a valores educativos y morales; si no, el centro dará charlas y organizará actividades sobre temas que los padres no sabrán justificar, defender ni explicar y esto creará un enorme desconcierto en el niño.
Otros detalles a considerar a la hora de elegir colegio son:
– El número de alumnos. En general, cuantos menos alumnos haya por cada clase, más personalizada será la atención.
– La comunidad de alumnos. Los especialistas en Educación y Psicología, Guillermo Bautista y Beni Gómez-Zúñiga, apuntan que “un alumnado diverso refleja con más acierto lo que es la sociedad y para los niños, estudiar en una comunidad heterogénea puede ser una experiencia mucho más rica que hacerlo en una comunidad homogénea”.
– Si incluye comedor y de ser así, qué tipo de dieta ofrece. La comida puede ser de catering o elaborada en el centro, pero lo realmente importante es que el menú sea completo, equilibrado y variado, para que los alumnos gocen de buena salud y se desarrollen y aprendan sin dificultades añadidas.
– La distancia a la que el centro se encuentra de casa. No hay que olvidar que si está muy lejos, el niño perderá horas de sueño y de estudio para poder desplazarse hasta allí y si tiene que ir en ruta, esto repercutirá en la economía familiar.
– El horario. Debe ser compatible con el del trabajo de los padres, con el fin de que el niño pase el menor número posible de horas solo o con alguien diferente a sus progenitores, después de acabar su jornada escolar.
– Las instalaciones. Las aulas deben ser espaciosas y, al igual que los baños, deben estar limpias, resultar cómodas, ser seguras… Además, el centro debe disponer de espacios separados para el ocio (patio, canchas de deportes…) y el estudio (biblioteca, laboratorio…) y contar con nuevas tecnologías. Los ordenadores, las tablets y las pizarras electrónicas son las herramientas con las que los niños van a crecer y saber usarlas bien será un factor clave para su futuro.
– Los deportes extraescolares que ofrece el centro. Fútbol, baloncesto, kárate, voleibol… Puede parecer una banalidad, pero no lo es. Gracias al deporte los niños desarrollan otras competencias y habilidades, crecen más y más sanos, aprenden a esforzarse para superarse, practican el respeto entre unos y otros y, por si esto fuera poco, rinden más en los estudios. Según una investigación realizada por el Observatorio de Estudios del Comportamiento, de Esade, el 40% de los alumnos que realizan algún deporte mejoran su rendimiento escolar, van al colegio más ilusionados y pasan menos tiempo delante del televisor.
La manera de obtener toda la información que nos interesa del centro escolar consta de varias fases: esperar a la salida de clase y preguntar a los padres de los alumnos, pedir referencias en la AMPA, solicitar una entrevista con los responsables del colegio y acudir a las jornadas de puertas abiertas que organicen. En cualquier caso, después de valorar los criterios anteriores y toda la información recabada, toca meditar muy despacio la decisión y eso sí, una vez tomada, los padres deben mostrar una confianza plena en su criterio, pues sólo así conseguirán transmitir seguridad a sus hijos y lograrán que se sientan bien en el centro que con tanto cariño y dedicación han elegido para ellos.

Público, concertado, privado… en todos puedes encontrar una enseñanza de calidad
“En los colegios privados se regalan las notas”, “en los públicos no se da ni palo” ”… Ante estas afirmaciones generalizadas, los padres no pueden evitar sentirse angustiados y preguntarse si en el centro que han elegido para su hijo impartirán una enseñanza de calidad o no. La respuesta rotunda es que sí, independientemente de que la entidad sea de carácter público, privado o concertado. Sandra Martínez, responsable de organización y coordinadora del Departamento de Orientación del “Wisdom School”, de Madrid, nos explica: “Todos los profesores que terminan sus estudios universitarios alcanzan la cualificación académica necesaria para dar clase. La calidad de sus enseñanzas dependerá de su entrega vocacional, de su implicación en el proyecto educativo propio del centro y de su predisposición para estar siempre en formación continua, con el fin de conocer y aplicar todas las innovaciones educativas”. En cualquier caso, si se piensa bien, la familia sólo “necesita” un centro educativo, no una red entera, o una titularidad determinada. Son las características singulares de cada centro lo que determina la elección.

Mascotas: las vacunas naturales de tus hijos

Tener mascota no tiene por qué ser un riesgo para la salud de nuestros hijos. Un estudio realizado en Finlandia afirma que puede convertirse incluso en una ventaja para su sistema inmunológico.

Todo aquel que ha tenido o tiene un perro o gato, sabe que suelen ir acompañados de algunas enfermedades propias de su especie. Van irremediablemente unidos; como también va unido el ser padre con la preocupación por el bienestar de nuestros hijos. ¿Pero qué pasa cuando estas dos situaciones se producen a la vez? ¿Debemos deshacernos de nuestras mascotas por el bien de los niños?
Un estudio realizado por la Dra. Eija Bergroth en el Hospital Universitario Kuopio (Finlandia) afirma que no solo no debemos temer por los gérmenes que nuestro perro pueden traer a casa sino que, de hecho, esto -que antes se veía como un problema para la salud- puede ser la solución. “El objetivo de nuestra investigación era estudiar cómo los microbios de perros y gatos ayudan a madurar el sistema inmunológico de los niños”, explica. “Quería comprobar si el contacto con animales aumentaba a los riesgos de sufrir infecciones respiratorias”. Para su sorpresa, el resultado fue que los niños que convivían con perros o gatos tenían un 30% menos posibilidades de tener síntomas de infecciones respiratorias y un 50% menos de sufrir infecciones de oído.
El trabajo se realizó en 2012 con 397 bebés de entre 9 y 52 semanas de edad. “Durante el primer año de vida, los padres nos fueron informando semanalmente de la frecuencia de infecciones respiratorias y síntomas en sus hijos (rinitis, tos, fiebre, infecciones de oído, uso de antibióticos… ) y de los contactos que los niños tenían con perros y gatos. A través de métodos analíticos estadísticos, estudiamos la relación entre esos dos factores”.
La investigadora Eija Bergroth afirma que “los niños que tienen perros en casa estaban más sanos –en lo referente a enfermedades respiratorias- que aquellos que no tenían contacto con animales. También era menos frecuente que tuvieran enfermedades de oído y necesitaban menos antibióticos”.
Sin embargo, y a pesar de dicha investigación, no se ha conseguido determinar de forma específica el porqué de esta relación entre ambos factores. “Puede estar relacionado con la maduración del sistema inmunológico de los niños, que se mejora gracias al contacto estos animales –más con perros que con gatos-; pero son especulaciones”.

“El riesgo nulo no existe pero aislar a los niños de los animales puede ir en contra de su propia salud”
“Hoy en día, muchos inmunólogos tienen como hipótesis de trabajo que no es bueno mantener a los niños en burbujas que eviten que entren en contacto con los animales y la tierra.”, aclara Jorge Blanco, catedrático de Microbiología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Santiago de Compostela.
Considera que “el sistema inmunitario tiene que entrenarse luchando frente a los patógenos invasores para poder reforzarse” e insiste en que “si impedimos que los niños jueguen en los parques con tierra, que toquen las plantas y a los animales, probablemente no les estamos haciendo ningún favor. Al contrario, es posible que tengan más problemas de alergias”. Según Blanco, el porqué está claro: “Se cree que, si el sistema inmune no está ocupado luchando con los patógenos invasores, al final podría terminar luchando contra las células normales de los tejidos”. Aunque por supuesto sin perder de vista que, en el caso de los niños menores de un año, tienen “un sistema inmunitario que no funciona al 100%” y necesitan medidas de higiene adecuadas. Insiste especialmente en la correcta vacunación del animal. “Si los perros están vacunados y pasan las revisiones correspondientes, el contacto con ellos es positivo”. “El riesgo nulo no existe; lo ideal es buscar un equilibrio entre extremar las medidas protectoras pero tampoco correr riesgos innecesarios, como darle al niño leche sin pasteurizar o carne y pescado crudos”.

“Hay muchos mitos sobre las enfermedades que traen las mascotas y que pueden contagiar a los niños”
Xavier Roura. es veterinario especializado en Medicina Interna del Hospital Clínic Veterinari UAB (Barcelona) y miembro del comité científico de Avepa (Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales).
Bajo su punto de vista, “aún faltan más evidencias científicas para confirmar las conclusiones de este estudio”. Sin embargo, considera que cada vez aparecen más investigaciones que “remarcan que el contacto precoz de los niños con diferentes agentes infecciosos hace que el desarrollo de ciertas enfermedades, tanto infecciosas como inmunológicas, se reduzca”.
Roura entiende que esta investigación “hace pensar que el contacto de los niños desde el nacimiento con perros y gatos incrementa el número y la variedad de antígenos -sustancias infecciosas-, lo que modula de una forma diferente, y posiblemente beneficiosa, la respuesta inmunitaria de los niños frente a las bacterias, reduciendo el desarrollo de enfermedades infecciosas”.
Para este veterinario, “hay una tendencia hacia la recomendación de la presencia de perros y gatos en el ambiente donde viven los niños para la prevención de algunas enfermedades como, por ejemplo, los problemas respiratorios o gastrointestinales y las alergias.”
Destaca que existen “algunos mitos” sobre las enfermedades que perros y gatos pueden traer a nuestros hijos.

Niños multitarea con menor atención y productividad

Una de las grandes diferencias de los niños y jóvenes de hoy, en comparación con los de generaciones anteriores, es su tendencia a realizar varias tareas a la vez (lo que se conoce como “multitasking”). Pero, ¿qué efecto está causando en sus capacidades cognitivas?

Imaginen un niño de Primaria que está haciendo los deberes con una tableta entre sus manos, Internet abierto en la pantalla del ordenador, los mensajes de WhatsApp reclamando su atención y, para completar el cuadro, la televisión encendida de fondo. ¿Será productivo su tiempo de estudio?

Las actividades que hacemos a diario, según los expertos, se pueden clasificar en dos categorías: por un lado, las actividades automáticas que el cerebro realiza de una forma mecánica, como respirar o caminar. Por otro, las actividades que requieren prestar una atención consciente, como aprender a programar o a tocar un instrumento.

Los psicólogos coinciden en que la inmensa mayoría de las personas presentan serias dificultades para llevar a cabo dos procesos cognitivos al mismo tiempo, sobre todo los que se procesan en la misma región cerebral. Por ejemplo, cuando atendemos por el móvil una llamada sobre una cuestión que exige concentración, tendemos a reducir la velocidad de nuestras pisadas hasta casi detenernos en la acera. El cerebro trata de alternar con éxito ambas acciones aunque, finalmente, concede prioridad a la más apremiante.

Catherine L’Ecuyer, investigadora y divulgadora educativa, explica el fenómeno de la siguiente manera: “La ejecución de varias tareas implica cambiar con rapidez de una tarea a otra, en lugar de realizarlas a la vez. El cambio de tarea depende de la función ejecutiva del cerebro, que posee la habilidad para controlar a qué estímulos queremos prestar atención. Es importante que seamos conscientes de que no estamos haciéndolas en paralelo, más bien estamos enfocando y desenfocando la atención”.

Pero el proceso de enfoque-desenfoque no es automático y, además, tienen un alto coste añadido para la persona. Según David Meyer, científico cognitivo de la Universidad de Michigan, realizar actividades simultáneas no solo provoca una disminución en la velocidad en la ejecución de las actividades sino que también aumenta posibilidades de cometer errores.

Detrás del afán por hacer varias tareas a la vez, a menudo subyace una mala habilidad para gestionar con cabeza la agenda e incluso para encontrar tiempo para el ocio. La psicóloga y socióloga Sherry Turkle, autora del libro “Alone Together”, señala que los multitaskers se caracterizan por compartir una falsa sensación de productividad: “La multitarea productiva es un mito. No es una buena idea hablar por el móvil mientras se conduce: al intentar centrarse en dos cosas a la vez, disminuirá su tiempo de reacción”.

Algunos autores han bautizado a nuestra época como la Revolución de la Información y a la generación de niños nacidos en el cambio de milenio como nativos digitales. A finales de los años setenta el economista y politólogo norteamericano Herbert Simon, ganador del premio Nobel de Economía, ya anunciaba que, en un mundo con información abundante, se produciría escasez de aquello que la información consume: la atención de los receptores. Pero, a pesar de la percepción popular, el hábito patológico de la multitarea parece estar hoy restringido a una minoría personas.

LECCIÓN DE SILENCIO
Aparte de la actividad física, María Montessori insistía en la importancia de la “lección de silencio”, que era una especie de juego para que el niño aprendiera a inhibir y controlar sus emociones. La pedagoga italiana recomendaba la realización de ejercicios diarios para que los niños supieran relajarse y organizarse con autonomía desde una edad temprana. Es bueno que los padres establezcan en casa un momento concreto, consistente en cinco minutos sin ruido, para planificar el día, reflexionar sobre los acontecimientos o simplemente “escuchar” el silencio.

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Quiero estudiar en España

No es un fenómeno muy común, pero va en aumento: nuestros centros escolares acogen a extranjeros que han venido a estudiar un curso o trimestre por el interés en nuestro idioma
La movilidad se ‘mueve’ hacia etapas preuniversitarias gracias a programas de intercambio y a directores valientes, convencidos de los beneficios de la interculturalidad. El empuje del castellano como lengua internacional, y su ascenso en países como Estados Unidos, se ha convertido en una fortaleza de nuestro sistema educativo para atraer a alumnado de otros países.

¿Se acuerdan de cuando éramos estudiantes y nos enterábamos de que algún conocido se había ido a estudiar COU a EEUU? “Cosas de ricos”, pensábamos. De ministros, de banqueros…
Ahora ya no es exclusivo de las elites. Pero sobre todo, ha cambiado algo en la movilidad estudiantil preuniversitaria: España no sólo envía, sino que recibe. No es difícil encontrar alumnos extranjeros en cualquier insituto público, sobre todo de grandes capitales.
En el IES “Beatriz Galindo”, de Madrid, encontramos a Nicolas Warrant: 17 años. Viene de Bélgica. Lleva cursando 2º de Bachillerato desde octubre y habla español perfectamente. Carlos Romero, director del IES y profesor de Ciencias, observa que el joven le pide libros de la especialidad, cosa que no se les ocurre hacer a los españoles.
Romero, 20 años director (10 en este instituto) es un firme convencido de los beneficios de la movilidad estudiantil: no sólo para los que van y vienen, sino para los que no se mueven. “Aportan más de lo que les aportamos nosotros”, asegura, en referencia a nuestros visitantes.
Normalmente, quienes vienen suelen tener expedientes brillantes y una madurez superior. Por lo que “su ejemplo mejora a nuestros alumnos”. Tras muchos años ‘acogiendo’ a extranjeros, Carlos tiene comprobado que “metes a uno de éstos en clase y estás metiendo madurez, esfuerzo. Elevas el nivel”.
El “Beatriz Galindo”, aparte de tener dos programas de intercambio con un liceo francés y otro italiano (con las incontables dificultades administrativas que conlleva sacarlo adelante), todos los años se deja caer algún estudiante brillante a través del Rotary Club, una asociación internacional que promueve “la paz en el mundo” y para ello, entre sus actividades, promueve el intercambio cultural de jóvenes estudiantes. En España hay unos 5.000 “rotarios”.
Según su web, “el programa de intercambio está pensado para chicos y chicas de 15 a 19 años que demuestren habilidades de liderazgo en el colegio y la comunidad, se adapten con facilidad a nuevas costumbres y entornos distintos, quieran conocer otras culturas, y sean verdaderos representantes de la cultura y las costumbres de su país”. Unos 8.000 jóvenes de todo el mundo vinculados al Rotary viven una experiencia en el extranjero cada año. A España, cada vez vienen más. Nicolas refiere que en centros escolares madrileños son 15 este curso, la mayoría estudiando en institutos públicos de la zona noroeste de la región. El “Beatriz Galindo” ha llegado a tener 10 alumnos de este selecto club internacional en años anteriores.
Nicolas ha llegado a Madrid de la mano del Rotary (al que pertenece su tía), se aloja en una familia voluntaria a la que considera “su familia” y se encuentra cada fin de semana con el resto de jóvenes extranjeros que han llegado a Madrid por la misma vía. Son de diferentes países, aunque la mayoría de EEUU.
“Yo aquí quedo con gente de todo el mundo. Es una ocasión increíble para descubrir y entender otras culturas”, dice el joven, que estudia dos horas de español al día en una academia. Observa que el hecho de llegar y no conocer a nadie, no estar rodeado de gente de de toda la vida, le hace a uno más abierto y dispuesto a conocer y aprender de lo que le rodea.
Eligió España influido por su hermana mayor, que estuvo de Erasmus en Salamanca. “Yo pensaba en España como país caliente, con playa, fiesta y discoteca, pero que no es todo así y tiene una cultura que me gusta”, cuenta.
Junto a Nicolas, aguarda su turno, Francesca Tommei. Esta joven italiana de 17 años forma parte de un grupo de ocho alumnos del Liceo “Virgili” de Roma que ha estudiado de enero a marzo en el “Beatriz Galindo”. Es la segunda remesa de italianos del curso, después de los del primer trimestre. A cambio, otros dos grupos de españoles han estudiado en el “Virgili!. Han tenido que pasar un examen para hacer el intercambio, por lo que los que vienen (y los que van) “son los mejores”, remarca Carlos. La nota obtenida aquí les sirve en su colegio y allí sólo tienen que examinarse de lo que no han estudiado aquí.
Francesca y sus compatriotas viven en una residencia. “Paso la mayor parte del tiempo estudiando en mi habitación”, asegura. Y eso que aquí la exigencia no es tan alta. Según cuenta, “el sistema de aquí te deja más tranquila porque en Italia hay evaluaciones orales de manera imprevisible”. “Además aquí se aprueba con cinco y allí tienes que llegar al seis”. Francesca afirma que “las lenguas son clave en el futuro” y que “cuantas más sepas, mejor”.
El “Beatriz Galindo” despide a los italianos con la llegada de Semana Santa y se prepara para recibir a un grupo de 22 alumnos franceses del Liceo “Paul Louis Courier” de Tours, que estarán aquí un mes. El intercambio implica que un grupo de alumnos madrileños estudiará durante otro mes –ya en septiembre– en el centro de Tours.
La finalidad es que “los alumnos puedan disfrutar de una estancia de un mes, asistiendo a las clases correspondientes a su nivel y practicando otro idioma al tiempo que conviven con la familia de su correspondiente”. Es decir, que las familias que acogen son las mismas que ‘prestan’. “Las actividades de los alumnos consistirán en asistir a las clases, presentándose a los exámenes pertinentes, y respetando y participando en todas las actividades pedagógicas propuestas”. “No van de vacaciones”, recalca Romero.
Todos los alumnos viajan con los seguros y garantías necesarios, además de ser acompañados y tutelados por un responsable del centro de oriegen durante la estancia. Por supuesto, el viaje y la manutención corren a cuenta de las familias. “Al final, los profesores elaborarán un informe del rendimiento y aprovechamiento del alumno, que será tenido en cuenta por los centros educativos de origen para su evaluación global”.
un filón escolar
¿Quién no querría un centro así para sus hijos? “Esto es cosa mía. Lo hago porque veo que es bueno para todos”, relata el director del instituto. Lamentablemente, no encontramos esta movilidad en todos los institutos públicos, aunque cada vez más directores van asumiendo que la movilidad preuniversitaria es clave para aumentar el esfuerzo, la motivación y la madurez de todo el alumnado. Y no tiene que quedar circunscrita a los colegios privados internacionales.
Efectivamente, la presencia de alumnado extranjero siempre ha estado asociada a los centros privados internacionales. Y ahí es donde es más fácil encontrarlo, aunque en estancias prolongadas porque sus familias están afincadas en España, según nos confirman en la institución de colegios internacionales SEK y en el colegio “San Patricio” de Madrid. En sus centros hay alta presencia foránea sobre todo en el Bachillerato Internacional.
“Los alumnos y las familias se dan cuenta de que haciéndolo aquí tienen cubiertas las dos lenguas principales de comunicación el mundo: el inglés porque la enseñanza es en inglés y el español porque el país en el que viven es España”, explica Ana Belén Frías, subdirectora de Aprendizaje y Desarrollo de “SEK-El Castillo”, de Madrid.
En el SEK tienen un buen catalizador del interés internacional en venir a España. Ana Belén Frías nos cuenta cómo del curso pasado a éste en su centro han pasado de tener cuatro irlandeses en
periodo de ‘transition year’ a 14. En Irlanda, el sistema educativo establece un periodo de seis meses de experiencias no académicas (‘transition year’) al terminar la enseñanza obligatoria: pueden ser laborales, de voluntariado, de estancia en el extranjero… En SEK, además de asistir a las clases que se imparten en español, reciben clase de español.
En el “San Patricio” también se han dado cuenta de que España empieza a tener tirón y ha diseñado un programa para su colegio de Toledo, que contará con una residencia internacional para estudiantes de ESO y Bachillerato que quieran cursar un año escolar en nuestro país. “El programa está diseñado, bien para que en un solo curso se obtenga la experiencia del paso por una institución educativa española y se aproveche al máximo la mejora del uso del idioma español, bien para cursar los dos años del Bachillerato Internacional, recibiendo la acreditación oficial del nivel alcanzado en nuestro idioma”, explica Declan Ennis, director técnico de Idiomas del San Patricio.“Tenemos que aprovechar y vender el español como lengua de comunicación. Es la segunda, después del inglés”, destaca Ana Belén Frías.

«Me hago un intensivo»
El fenómeno de la inmersión lingüística en España tiene su apogeo en verano.

– La capacidad de las escuelas de idiomas se triplica en las vacaciones estivales respecto al resto del año, según la Federación de Escuelas de Enseñanza del Español como Lengua Extranjera (Fedele). Pero el resto del año se mantienen activas, recibiendo alumnado adulto, mayor de 25 años.

– Fedele agrupa a 85 academias españolas (el 40% en Andalucía), que tienen la acreditación de calidad del Instituto Cervantes. Según cuenta Ana Cózar, su gerente, entre 2000 y 2009 despegó el sector. Con la crisis, se mantuvo, compensando el crecimiento de alumnado asiático la leve caída de los estadounidenses. Y a partir de 2014 ha vuelto a cobrar impulso. Mejor que ellos pocos saben la importancia que está tomando el aprendizaje del español en el mundo.

– En Europa el castellano ya es la segunda lengua extranjera que se estudia en los colegios, después del inglés (en Reino Unido, la primera). Así que eso se nota en el volumen de negocio de las escuelas y en el interés de los estudiantes. “Hace una década”, cuenta Cózar, “la intención de venir a España era la de divertirse y de paso, aprender español. Ahora el objetivo es aprender bien español porque lo necesitan para sacarse títulos y acreditar el nivel en sus países de origen”. De hecho, cada vez más son los que se presentan a los exámenes del DELE (Diploma de Español como Lengua Extranjera) tras su estancia en España.

– Por este cauce nos visitan al año unos 45.000 extranjeros. Su estancia media es de tres semanas, aunque hay cursos desde una semana hasta un año. El 40% tiene entre 18 y 25 años. El 13%, menos de 18. Ana Cózar puntualiza que esto son cifras de 2013 y que se estima que las de 2014 habrán sido mucho mejores.
Las perspectivas son buenas. La Federación tiene comprobado que el 10% del alumnado repite o viene recomendado por alguien que ya estudió aquí.
Además, la satisfacción manifestada por los estudiantes roza el sobresaliente.

– El 70% viene a cursos intensivos de 20 horas semanales con actividades de ocio organizadas por la tarde. Luego hay cursos específicos de español para los negocios, para azafatas; programas combinados para estudiar cocina, flamenco, arte…

– La procedencia mayoritaria delos estudiantes extranjeros es Alemania. Le sigue EEUU y a continuación Italia, Reino Unido, Francia, Holanda, Suiza, China, Canadá, Brasil, Dinamarca y Rusia. Los rusos y los chinos son los que han aumentado más rápidamente.

Quién eres tú para decirme nada

En una familia reconstituida hay más actores a parte del padre y la madre. Aparece el concepto de co-parentalidad o pluriparentalidad a la hora de educar que debe ejercer la nueva pareja junto con el progenitor biológico de los niños. Un delicado proceso para evitar que el hijo o hijos de tu pareja salte con eso de “quién eres tú para decirme nada”.

La nueva pareja es un cuerpo extraño que entra en un organismo vivo. Y el cuerpo reacciona normalmente rechazando, es una cuestión de biología. Por lo tanto, según los expertos, solo hay una manera de hacer las cosas: ir asimilando progresivamente ese organismo extraño hasta que consiga integrarse.
Son familias en transición que tienen que asumir un número importante de cambios en muy poco tiempo. Se debe hacer con mucha tranquilidad y paciencia. Amador Delgado, psicólogo y orientador en el IES “Bahía” de Marbella, y autor del libro Mi hijo no estudia, no ayuda, no obedece recomienda buscar momentos de calidad como una comida o una salida al parque. Dejar que las situaciones naturales y espontáneas vayan surgiendo e inevitablemente en un momento dado surgirá la pregunta sobre esa nueva persona. “Es muy importante que esa pregunta surja. Uno de los fallos fundamentales es intentar sacar el tema diciendo ‘qué te parece Fidel’. Esto provoca una respuesta artificial. Hay que esperara a que los niños pregunten, los momentos se encuentran escuchando y teniendo paciencia”, explica Delgado. Hay que tener muy claro que la nueva pareja no sustituye a nadie, simplemente supone la aparición de una nueva persona que será una ayuda y que generará amor y cohesión en la familia, pero que nunca borrará la figura de la madre o del padre.
La autoridad de los nuevos padrastros o madrastras no suele ser bien recibida por los niños, y, en realidad, no es su función. Ésta debe quedar para el progenitor, que es quien tiene la última palabra, las órdenes y las decisiones. Natividad Núñez, pedagoga, terapeuta y maestra ha observado a lo largo de su carrera que los adolescentes exhiben un alto nivel de resistencia hacia los nuevos miembros, “el problema se agrava cuando uno de los progenitores no tiene una nueva pareja, el adolescente puede crear con él un confuso vínculo de lealtad que puede llegara a interferir en la buena marcha de la nueva familia”.
Como norma general el padre o la madre es el que debe establecer límites y normas y hacerlas cumplir, pero la nueva pareja debe ser, en todo momento, coherente con estos criterios, según nos explica la terapeuta. Para lograr un buen funcionamiento del recién formado clan, la nueva pareja es la que sugiere y adopta posturas flexibles, pero no tiene autoridad para dar órdenes. Si lo hace, invade el espacio de los niños y también el de la tercera persona, que existe. Amador Delgado nos ofrece ejemplos: “evidentemente puede hacer los deberes con el hijo de su pareja y debe ofrecerse. Si los niños aceptan esa colaboración, obtendrán más respeto y más autoridad pero no debe obligar, eso debe hacerlo el progenitor porque si no, se mezclan roles y eso sólo provoca confusión”.
Ni colega ni padre
La peor situación posible es en la que la pareja adopta el rol de colega de los hijos. Se debe tener claro que la pareja no es el padre, pero tampoco es el entretenimiento. Debe ganarse su respeto día a día, sugiriendo, siendo útil y sobre todo estando presente. Esto no significa ordenar pero tampoco lo contrario “te dejo hacer”.
Amador nos propone una situación muy cotidiana: “A las siete tu madre te había dicho que tenías que estudiar, ¿qué tal te van las cosas? El niño puede decir “ahora no las hago”. “De acuerdo, es tu decisión, no las hagas si no quieres. Cuando venga tu madre le comentaré que efectivamente a las siete no estabas estudiando”. Pero cuando venga la madre, ella es la que tiene que ejercer la autoridad y tomar las decisiones, no la pareja. La pareja no puede decir “como que no estudias, son las siete, te han dicho que tenías que estudiar a las siete y te vas a poner a estudiar a las siete”. Cuando coges ese rol, mal asunto.
También hay que recordar que el progenitor ausente sigue siendo padre o madre. Tiene que asumir que está separado y la otra parte tiene una nueva pareja que comparte hogar con sus hijos, pero él o ella sigue siendo el padre o la madre. Las decisiones las toma con el otro progenitor, no las toma la tercera persona. Si no se hace así, se les puede provocar a los niños una gran confusión.
El padre o madre que no convive con sus hijos tiene que estar pendiente de ellos, de su colegio, sus problemas afectivos, físicos, etc. Y tomar las decisiones conjuntamente con el otro progenitor. En este sentido, el tercero tiene que asumir las decisiones que tomen ambos, le gusten o no. Lo ideal es evitar, en todo lo posible, las contradicciones en los estilos educativos de unos y otros.
No es fácil el rol del progenitor cuando hay un conflicto entre la pareja y el adolescente. “Lo más sabio es hablar por separado con cada uno de los dos -nos explica Amador Delgado- En medio de la discusión no intervenir en caliente, a no ser que suba el tono, entonces se para y se separa como en el colegio. Después buscar el momento oportuno. Realizar una especie de mediación encubierta. Hablas con tu hijo y le preguntas ¿que ha pasado?, le dejas que suelte todo lo que tiene dentro y a partir de ahí construyes. Lo mismo con tu pareja ‘¿qué te paso, cómo te sentiste..? Tranquilo, yo soy la madre, yo sé como actuar, no va a haber problema’. La clave de estos asuntos es que no quede nada dentro y nadie piense que te has puesto de parte de uno, porque el rol del progenitor quedaría debilitado. ‘Tienes razón, el niño no ha actuado bien y a lo mejor es culpa mía, no te preocupes, vamos a intentar que no vuelva a suceder y yo voy a poner los medios para que no suceda’ y con el niño exactamente igual ‘esto es culpa mía, a lo mejor, porque le he dado retribuciones que no debía. Yo hablaré con él y ya se lo explicaré para que no vuelva a suceder’. Tiene que hacerlo con mano izquierda y, sobre todo, muchísimo amor” concluye Amador.
Hijos de los dos
Suele ser más facil con los primeros encuentros puesto que, aunque tengan edades distintas y sean de sexos distintos, siempre tienen intereses más comunes de lo que parecen. Cuando llega la convivencia todo se simplifica, ya que la convivencia es una cuestión de roles. En esta situación los dos son padres y los dos son madres, se igualan. Porque no puedes dar unas normas a tu hijo y otras al hijo de tu pareja. Delgado advierte que “se lo tiene que plantear muy bien una pareja para irse a convivir con hijos de cada uno. Porque va a ser un clan”.
Cuando viene un hijo en común, esto ya se convierte en una nueva familia. Todos los hijos tienen que ser iguales, porque si no se pueden sentir todos discriminados, unos por ser hijos de la pareja y otros por no serlo. Cuando una pareja decide tener un hijo, el rol anterior cambia. A pesar de que uno sea hijo y el otro no, el padre debe tratar a todos por igual por su bien.
En este sentido el psicólogo nos aclara la situación “Si tu vas a formar parte de un grupo que ya está establecido, tu rol es secundario, porque tú estás con esa pareja pero sus hijos son de otra persona, que indudablemente influye y determina. Pero en el momento que tú aportas tus hijos o el matrimonio tiene uno, dejas de tener un rol secundario y tu rol cambia.”
Por ejemplo: en nuestra casa decidimos que nuestro hijo común que tiene cinco años y el otro que tiene siete vayan a inglés. No pueden ir uno sí y otro no. El padre del otro niño tendrá que asumir que a partir de ese momento tiene que participar en esas decisiones por su hijo, porque si no el niño se verá desplazado. Si el padre biológico se opone a ese tipo de decisiones lo que verá es que su hijo al cabo de poco tiempo se irá quedando desplazado, porque no será tratado igual. Y lo más importn
ate es favorecer un clima adecuado y una convivencia lo más armónica posible con el objetivo de que los hijos sean felices.

CINCO CONSEJOS BÁSICOS
Natividad Núñez Barrios, pedagoga, terapeuta y maestra
Hay que pensar que el cambio de referencia es más profundo para los niños. Por ello, es aconsejable antender algunas pautas.

1) Respetar el duelo. Ser conscientes de los sentimientos de “pérdida y cambio” en los hijos. Necesitan tiempo para procesarlo. Los progenitores no deben hablar en contra de sus anteriores cónyuges delante de los niños. Su actitud debe ser conciliadora y fomentar en la medida en la que se pueda, la comunicación y contacto entre ellos.
Realizar un progresivo acercamiento a los hijos de la nueva pareja por parte del nuevo miembro, sólo en el caso de que la relación afectiva entre ambos se haya hecho estable. Debe alejarse en lo posible en el tiempo en que se produjo la separación de sus padres biológicos, teniendo paciencia con sus reservas y haciéndose poco a poco merecedor de su confianza.

2) Crear nuevos espacios. En la medida de lo posible, crear nuevos espacios, tiempos y criterios para convivir. Elegir un nuevo entorno para vivir, siempre que esto sea factible, o reestructurar el existente, para crear un nuevo escenario y nuevo marco de convivencia con nuevos hábitos y nuevos espacios adecuados en lo posible a cada miembro. Establecer criterios para convivir, anticipándose con ello a futuras situaciones: fijar roles, funciones, listado de normas y reglas familiares, especialmente con respecto a la crianza de los hijos del nuevo cónyuge.

3) A cada uno su tiempo. Cuidar mucho la relación de pareja y tener presente un tiempo dedicado a cada subestructura: un tiempo para ellos, un tiempo para compartirlo con los hijos propios y un tiempo compartido con todos. Sobre todo, si un hijo es pequeño, puede sentirse desplazado por el nuevo cónyuge o por los hermanastros mayores, por lo que requiere una atención especial.

4) Mantener una actitud respetuosa con todos. El nuevo cónyuge ha de mantener un respeto expreso al progenitor que no convive en el hogar. Jamás será su sustituto ni debe hablar mal de él.
A principio de la convivencia serán más adecuadas las muestras de afecto verbal a las de cercanía física, hasta que éstas se asuman y demanden con normalidad. El nuevo cónyuge debe saber mantener una actitud amistosa, mediante la que pueda ir ganándose, poco a poco, la confianza de los niños con el objetivo de crear un nuevo vínculo. Hasta que pueda asumir más responsabilidades, aconsejo ceñirse a controlar las conductas inadecuadas de los niños y mantener informada a su pareja.

5) Fomentar una dinámica familiar de equipo. Los adultos deben facilitar el paso a esta nueva etapa de familia reconstituida, adoptando un punto de vista normalizado y positivo y evitando los roces y conflictos. El reto mantenido será ir creando el sentido de pertenencia a una nueva familia, integrando y buscando puntos de unión entre cada uno de los miembros, a través de actividades comunes, viajes, compartiendo confidencias…Haciendo que la relación entre familia biológica y reconstituida sea lo más fluida posible.

Estos padres sí concilian su vida familiar y laboral

Flexibilidad horaria, teletrabajo, guarderías en las empresas, banco del tiempo son un puñado de medidas de las que ya se benefician algunos profesionales de nuestro país. La conciliación significa trabajar mejor y más a gusto.

Vivir para trabajar o trabajar para vivir. La elección parece clara. Y es que cada vez más empresas españolas llevan a cabo medidas para cuidar de sus trabajadores. No. No es ciencia ficción. Una de ellas es Mapfre. El teletrabajo para determinados colectivos y la flexibilidad horaria son las estrategias más destacadas que esta aseguradora ofrece a sus profesionales. Además, proporcionan una ayuda escolar anual para hijos de empleados (desde los cero hasta los veinticinco años), una ayuda para hijos y cónyuge con discapacidad y un seguro de salud para el empleado y su familia. Y entre otros servicios, ofrece también asesoramiento psicológico y a través de una herramienta permite poner en contacto a los empleados para compartir el trayecto de ida o vuelta al trabajo. Pero no es la única empresa. Según, un reciente estudio realizado por el Instituto Internacional de Ciencias Políticas, las seis empresas que mejor concilian en nuestro país son: Repsol, que apuesta por la flexibilidad horaria y el teletrabajo, seguida por AGBAR y Vodafone, con bajas maternales/paternales de mayor duración y Mercadona, L´Oreal e IBM.
Sin embargo, aunque en nuestro país en los últimos años algunas entidades, sobre todo las multinacionales, han puesto en marcha programas de conciliación, todavía queda mucho por hacer. Bien lo sabe Alfonso Merino, profesor de RR.HH de la Udima. “Hace falta un cambio de mentalidad en la forma de trabajar. Hasta hace relativamente poco, el pasar más horas en la oficina, lo que se denomina calentar la silla, estaba bien visto. De hecho, todavía se sigue viendo mal si un profesional sale a su hora y es un grave error. En nuestro país impera el modelo de trabajar por horas. Mientras que en Noruega, Finlandia y Alemania trabajan por objetivos. Además, hay un dato que revela que nuestro modelo no funciona. Y es que la productividad media de un profesional español no llega al 60% cuando debería estar en torno al 80%. Otro dato relevante es que en las empresas que se trabaja a media jornada (de 7:00 a 15:00), algo muy extendido ya en Europa y Estados Unidos, sus empleados son más eficaces y productivos; pues a partir de las cuatro de la tarde pueden disfrutar de su faceta familiar y practicar deporte u otras aficiones. Y al día siguiente regresan a la oficina motivados y con ganas de emprender nuevos proyectos”. �
Guarderías laborales
Llegados a este punto cabe preguntarse, ¿cuáles son nuestras principales carencias? Ana González Ramos, investigadora del programa de género y TIC de la Universidad Oberta de Cataluña, se muestra contundente: “Tenemos muchos déficits. Pero sobre todo hace falta ampliar el número de guarderías. Además, deben ser más económicas y estar situadas cerca de los centros de trabajo, ya que la oferta actual es muy limitada y además son muy caras. Algo que no sucede en otros países vecinos. Precisamente, Claudia Caso decidió crear junto con otra socia la empresa Work and Life en 2002, porque en su anterior empleo le resultaba muy difícil conciliar su profesión con el cuidado de sus cuatro hijos. “Nos dimos cuenta de que en otros países, las empresas tienen guarderías en sus propios centros de trabajo para evitar el absentismo de las trabajadoras. Al disponer de este servicio en las empresas, las trabajadoras están más tranquilas, saben quién cuida de sus hijos e incluso pueden llamar a sus educadoras o ir a visitarlos si están pachuchos en su tiempo de descanso, ya que está próximo a su lugar de trabajo”.
Según Alfonso Merino, experto en RR.HH y director de la consultora Personhas, “de aquí a diez años se duplicarán en nuestro país las empresas que pondrán en marcha políticas de conciliación. Mejoraremos, seguro”.

TESTIMONIOS
“Dos días a la semana trabajo desde casa y yo me organizo mi horario y mis tareas”
Cristina Rodríguez, 37 años. Es madre de un niño y trabaja como coordinadora de operaciones de Omniocio del grupo Work and Life �
“Estoy muy contenta con mi trabajo, porque mi empresa lleva a cabo una serie de medidas que me ayudan a conciliar mi vida laboral y familiar. Trabajo de ocho de la mañana a cuatro de la tarde aproximadamente. Pero si un día, necesito salir antes para� acudir a una revisión médica, mis jefes no me ponen pegas. El horario es flexible. La política de la empresa no valora la presencia, sino los objetivos que logra cada trabajador. Es decir, si mis clientes están contentos, si tengo iniciativa. Y un día o dos a la semana trabajo desde casa, yo me organizo mi horario y mis tareas. Cuento con un ordenador, conexión a internet y un móvil de empresa y desde mi domicilio puedo cerrar las propuestas con mis clientes. El teletrabajo me permite organizarme con el niño perfectamente y sin ir a la carrera todo el día. Además, llevo a mi hijo a la Escuela Infantil del Hospital de Fuenlabrada, uno de los centros que gestiona mi empresa. Conozco personalmente a sus profesoras y eso me da mucha calma y seguridad. Estas mejoras fomentan el buen ambiente laboral y cuando un profesional está feliz en su puesto de trabajo repercute en� su productividad y eficacia. Cuando comento mis condiciones con amigas, me doy cuenta de que soy una privilegiada”.

“La flexibilidad me permite recoger a mis hijos del cole y pasar más horas con ellos”
Tatiana Laura Valero, 40 años. Es madre de cuatro hijos y trabaja como secretaria de alta dirección en Mapfre
“Tengo cuatro hijos, los tres últimos trillizos de tres años, Gracias a la flexibilidad horaria que me ofrece mi empresa, puedo conciliar mi vida familiar y laboral. Esto me permite disponer de tiempo para poder recoger a los niños del colegio y pasar más tiempo con ellos. Los trillizos necesitaron tener un control médico más frecuente y la visita a muchos especialistas durante los dos primeros años, algo que pude hacer por las tardes gracias a la conciliación. Además, las nuevas tecnologías, como el móvil o el ordenado,� me permiten gestionar mi trabajo con independencia de donde me encuentre. En la actualidad, estoy satisfecha y creo que con este tipo de medidas, la empresa consigue profesionales más comprometidos, mejor ambiente de trabajo, reducción del absentismo, así como una mejora de su imagen y prestigio de cara la sociedad. El principal reto que necesitamos afrontar los españoles es gestionar mejor y más eficazmente el tiempo. He vivido en Bélgica y el problema de los horarios en nuestro país es un problema cultural. Tenemos que lograr ser más eficaces, puntuales y organizados. Las empresas deben de ajustar los horarios, pero también sería necesario reorganizar los horarios de colegios y guarderías”.

¿Vocación o empleabilidad? Esa es la cuestión

Y yo ¿qué estudio? Esa es la pregunta que estos días ronda por la cabeza de miles de jóvenes, ya que en apenas unas semanas se enfrentarán a la primera decisión relevante de sus vidas: decidir a lo que se quieren dedicar el día de mañana.

Ya está aquí la recta final del curso. Es tiempo de exámenes y de recuperaciones. De aprobados y de suspensos. Y de nervios muchos nervios. Sobre todo para los 705. 231 alumnos que han acabado el Bachillerato en nuestro país y que estos días realizarán la Prueba de Acceso a la Universidad. Un momento clave en la vida de todo estudiante, pues toca decidir qué estudios elegir. Y para muchos, sobre todo en estos tiempos de crisis laboral, es un auténtico dilema. La pregunta es sencilla: ¿Vocación o empleo? Ana Cobos, orientadora educativa y Presidenta de la Copoe (Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España) lo tiene claro: “Debe prevalecer la vocación por encima de todo. El estudiante debe decidirse por aquello que le apasiona, porque va a invertir tiempo, mucho esfuerzo y dinero. Además, el oficio con el que se ganará la vida en el futuro le debe entusiasmar, sino se convertirá en un profesional desmotivado y frustrado”.

Pasión por un oficio
Marisa Mariana orientadora educativa y presidenta de la Asociación Orientación y Educación Madrid, señala otro punto de vista: “Es cierto que la profesión que elijamos es para toda la vida y debe apasionarnos. Pero el camino hasta cumplir nuestro objetivo laboral suele ser largo y se puede compaginar con otros empleos que nos proporcionen recursos económicos. Eso sí, nunca debemos perder de vista nuestra meta profesional. Creo que se deben conciliar ambos factores: vocación y empleabilidad”.

Carolina Souza no tiene dudas acerca de lo que quiere estudiar. Esta estudiante de dieciocho años que se presenta a la Prueba de Acceso a la Universidad está entre dos carreras, pero todo depende de si le da la nota o no. “Me gustaría estudiar Enfermería, pero la nota que piden es muy alta (un 11 sobre 14). Mi otra opción es hacer Magisterio, porque siempre he querido ser profesora y como además es el oficio de mi madre, pues he tenido su ejemplo en casa. Al final, decidiré mi carrera en función de la nota que tenga de media”. Su madre Trinidad Sendra trabaja como profesora de Pedagogía Terapéutica. “Nosotros como padres, le hemos dicho que tiene cualidades para ser una buena docente, sobre todo tiene paciencia y entusiasmo por enseñar, pero no le cerramos la puerta a nada. Ella es la que decide. Sin duda, debe estudiar una carrera que le guste, porque cuando algo te entusiasma, tiras adelante a pesar de las dificultades”.

descubrir mi vocación
Y, cuando un estudiante no sabe lo que le gusta y no tiene una vocación definida ¿cómo se le asesora? La psicóloga Laura Herrero del Gabinete Zubimusu de San Sebastián lo explica: “Lo raro es que un chico de 16 años tenga claro a qué se quiere dedicar en el futuro. En estos casos, trato de averiguar la causa de su desorientación. A veces, no les gusta estudiar o tienen miedo a fracasar y no se atreven a plantearse grandes objetivos. En otras ocasiones, reciben tantos consejos de su entorno que acaban confundidos o no se atreven a decir lo que realmente quieren, sobre todo cuando piensan que van a decepcionar a sus padres”.

Vocaciones profesionales que a veces no coinciden con lo que confirman las encuestas sobre los estudios con más salidas profesionales. Según el último informe Adecco Professionals sobre las carreras que ofrecen más oportunidades laborales, Administración y Dirección de Empresas, Ingeniería industrial, Informática y Empresariales siguen a la cabeza en la empleabilidad de los titulados universitarios. También incluye la titulación de Matemáticas, porque la tecnología va a seguir creciendo a un ritmo exponencial.

un futuro tecnológico
Y es que las denominadas STEM (Science, Technology, Engineering, Mathematics, en sus siglas en inglés) están pegando fuerte sobre todo en Estados Unidos, pero no así en nuestro país. Un estudio elaborado por Crecim, el Centro de Investigación para la Educación Científica y Matemática, sobre la situación de la Educación científico-técnica española, alerta sobre la necesidad de promover una sociedad tecnológica y científicamente alfabetizada con el objetivo de mejorar la empleabilidad de los jóvenes españoles. Para Digna Couso, portavoz de Crecim: “Las profesiones STEM son las ocupaciones con mayor previsión de crecimiento, con un incremento estimado de un 14% en los próximos cinco años. Pese a esta previsión, en la última década un 15% menos de estudiantes han optado por carreras científicas y tecnológicas”. ¿A qué se debe que el número de alumnos que optan por itinerarios formativos del ámbito científico, técnico y matemático caiga año tras año en nuestro país? Alfonso Merino, profesor de RR.HH de la Udima y director de la Consultora Personhas considera que: “El futuro empresarial de este tipo de profesiones está menos demandado. Las empresas no demandan perfiles tecnológicos, aunque sí las instituciones y universidades. Los profesionales que enfocan su carrera por el ámbito científico tecnológico acaban marchándose casi siempre al extranjero, pues fuera se invierte más en esta área. De todas formas, las STEM tendrán éxito en el futuro, sobre todo las tecnológicas. Pero, la demanda de estos perfiles será desigual y dependerá de las reformas del mercado estructural, industrial, empresarial e institucional que se gestionen a corto medio plazo”.

Decía Confucio: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”. Pues va a ser que tenía razón… ¿o no?

DÉCALOGO PARA PADRES: CÓMO ACONSEJAR SIN ARROLLARLES
Aunque la última decisión sobre qué estudiar la tiene el alumno, nunca está de más que el menor reciba el punto de vista de su familia. La psicóloga Laura Herrero del Gabinete Zubimusu de San Sebastián indica unas pautas sobre cómo asesorar correctamente a los hijos sobre qué formación académica deben realizar.

1Escuchar sin juzgar. Atención. Sin prejuicios y sin críticas, así es como debemos recibir lo que nos transmitan nuestros hijos sobre cómo planean su trayectoria escolar.

2Comprender sus puntos de vista. Empatía. Los padres deben ponerse en el lugar de los hijos para intentar entender sus preferencias académicas.

3Hablar para conocerse. Diálogo. Es fundamental mantener una charla relajada acerca de los intereses y deseos de nuestros hijos para saber cómo se plantean el futuro.

4Confiar en sus capacidades. Autoestima. Transmitir que valen. Ese es el mensaje que como padres debemos hacer llegar a nuestros hijos un día sí y otro también.

5Investigar todas las opciones. Información. Nunca hay que cerrarse puertas, al contrario, cuantas más posibilidades académicas se exploren, mejor se puede elegir. Y para ello es necesario informarse correctamente.

6Sugerir sin imponer. Consejo. Creo, opino, valoro y considero son verbos que sugieren. Nunca se debe ordenar ni avasallar a los hijos con nuestras preferencias.

7Establecer una estrategia. Plan. Idear con nuestros hijos un plan co
n diferentes opciones académicas es una opción a considerar. Ambos aportan sus puntos de vista.

8Respetar su decisión. Tolerancia. Estudian, se examinan y suspenden y aprueban nuestros hijos. Aunque no nos convenza su elección, debemos respetarla.

9Buscar otras opiniones. Asesoramiento. Acudir a un orientador educativo o a un psicólogo si nuestro hijo está muy despistado es una alternativa muy práctica y eficaz.

10Apoyarle. Motivación. Los chicos necesitan saber que sus padres están a su lado en esta nueva etapa. Debemos regalarles palabras positivas y gestos que les refuercen.

La importancia de repasar durante las vacaciones

Empiezan las vacaciones y los padres se plantean la misma duda: ¿deben los niños repasar en julio y agosto lo que han aprendido a lo largo del curso escolar? Aunque no todos los expertos están de acuerdo, la inmensa mayoría recomienda que sí.

Según la Asociación Profesional de Pedagogos de Galicia, que los niños pasen tres meses sin hacer nada es fatal porque pierden el hábito de estudio y comienzan el mes de septiembre completamente perdidos, lo que les lleva a ir bastante flojos durante el primer trimestre del curso nuevo. Ana María Esteban, profesora de Enseñanza Secundaria del IES “Cardenal Cisneros”, de Madrid, comparte esta opinión: “Repasar ayuda a los alumnos a afianzar los conocimientos adquiridos durante el periodo escolar. Aunque hayan sacado buenas notas no deben pensar que no les hace falta, porque no es así: en muchísimos casos los temas se amplían en el curso siguiente, por lo que ese repaso les va a dar confianza y va a hacer que las lecciones les resulten más fáciles de comprender y asimilar desde el mismo mes de septiembre”. Maribel Martín de Rosales, portavoz del método Kumon (el alumno asiste a un centro donde el profesor no le da explicaciones, sino que le facilita las herramientas necesarias para que descubra por sí solo las respuestas correctas), insiste en la misma idea: “Mantener cierto ritmo de trabajo durante las vacaciones es muy positivo. Por un lado, porque facilita la adaptación al colegio tras las vacaciones, y por otro, porque ayuda a que el hábito de estudio y la capacidad de concentración que los alumnos han desarrollado durante el curso no se pierdan en unas cuantas semanas”.

Pero claro, la forma de repasar de los alumnos que han aprobado todo y de los que han suspendido no va a ser igual. La profesora Ana María Esteban nos explica: “Los primeros pueden organizarse por su cuenta. No hay que olvidar que han cumplido con su obligación y que están de vacaciones, por lo que el estudio no debe suponerles un esfuerzo excesivo. Si les agobiamos y les exigimos mucho, se desmotivarán y es seguro que abandonarán los libros a la primera de cambio, así que nada de presiones: media hora diaria de lectura o de práctica de ejercicios es más que suficiente. Por otro lado, no hay que olvidar que en estas fechas en las que todos tenemos más tiempo libre, ver con los hijos documentales sobre asuntos que despierten su interés, hacer debates sobre temas de actualidad, llevarles a museos curiosos, comentar libros… son otras formas muy eficaces de repasar, que les ayudarán a mantener vivos sus conocimientos”.

En cuanto a los alumnos que han suspendido, deben organizarse muy bien y repasar a conciencia, pues sólo así conseguirán recuperar las asignaturas que tienen pendientes. “Sin estudio no hay aprobado, y para lograr el aprobado, además de trabajar, es muy importante mantener la motivación del alumno”, afirma Maribel Martín de Rosales. “Para que el alumno no se desmotive hay que definir con él cuál es la estrategia que va a seguir para alcanzar sus objetivos, así como felicitarle y halagarle a medida que los vaya consiguiendo, por mínimos que sean. El apoyo de sus mayores y que el estudiante sea consciente de su propia progresión es lo que va a mantenerle motivado ante los libros”, continúa la experta.

Apoyo de los padres
Según la Encuesta sobre hábitos de estudio de los niños españoles, realizada por TNS Demoscopia, el 80% de los estudiantes de Primaria y el 45% de los de Secundaria recibe ayuda de sus padres al hacer los deberes. Y es un dato muy positivo, porque aunque el niño se haga un plan para estudiar solo, es fundamental que los padres se impliquen en su trabajo. Y esto no significa que le acompañen físicamente de continuo ni mucho menos que hagan los ejercicios y esquemas por él (de actuar así, el estudiante perdería la confianza en sí mismo y se convencería de que no es capaz de sacar el curso sin ayuda), pero sí que se interesen por lo que hace cada día, que valoren su esfuerzo, que le guíen para que mejore su rendimiento, que le animen cada vez que el pesimismo se apodere de él… “El papel de los padres es clave y su papel repercute directamente en favor de su hijo”, apostilla la portavoz del método Kumon. “Nosotros, en nuestros centros, desarrollamos capacidades como la autoestima, la autonomía, el hábito de estudio y la constancia, pero para que estas competencias se afiancen, los niños tienen que trabajar en casa nuestros cuadernillos a diario, solos, pero bajo la supervisión de sus padres”.

Un profesor en casa
Otra vía muy eficaz para que el alumno se prepare las asignaturas que le han quedado pendientes consiste en contratar a un profesor que acuda a su casa para darle clases particulares. “Es la opción más cara”, explica Ana María Esteban, “pero también la más adecuada cuando el alumno se atasca en una asignatura concreta o tiene problemas de concentración. Poder preguntar sus dudas a un profesor que está dedicado a él en exclusiva, sin la presencia de otros alumnos con los que pueda distraerse, y que el profesor vaya comprobando día a día si va entendiéndolo todo, es la mejor garantía para obtener una buena nota en el examen de septiembre. Para aprovechar las clases al máximo, lo ideal es que el niño estudie y haga los ejercicios él solo y que dedique las tutorías a resolver con el profesor las dudas que le hayan ido surgiendo y que no haya sabido solucionar por sí mismo”.

La tercera solución para asimilar durante el verano los conceptos que el niño no ha aprendido a lo largo del curso escolar radica en apuntarle a una academia de refuerzo. “Hay alumnos que necesitan la sensación de obligación para ponerse a estudiar en serio, porque si no, no hacen absolutamente nada. Para ellos, ir a clases de repaso es la mejor solución. Y si encima van con un compañero del colegio o con un vecino del barrio, se sienten más motivados, un punto más a su favor para conseguir el tan ansiado aprobado”, comenta la profesora Ana María Esteban, del IES “Cardenal Cisneros”. “Cada niño es un mundo, pero por nuestra experiencia sabemos que los padres notan un cambio espectacular en sus hijosen el primer mes de asistencia ”, apostilla la portavoz de este método, Maribel Martín de Rosales.

En cualquiera de los casos, es muy importante que unos días antes del examen, el estudiante se autoexamine; es decir, que se haga controles escritos y orales sobre lo que pueden preguntarle.

Desconectar de la tecnología para conectar con la realidad

Las vacaciones son una oportunidad de oro para bajar nuestra intensa relación –y la nuestros hijos– con los dispositivos móviles, y aprovechar los beneficios de un mayor contacto con la realidad, el aquí y el ahora.

‘Acostumbrados a estar toda la familia junta no más que las 48 horas de los fines de semana (y en algunos casos, ni eso), el mes de vacaciones se presenta como un reto de convivencia, de comunicación, de exprimentación, de innovación… Fuera de la rutina encorsetada de horarios atropellados, cada verano nos abre la puerta a reforzar el vínculo con nuestros hijos con mayor densidad de actividades conjuntas y en lugares diferentes, desvinculados del trabajo y el estudio. El tiempo detenido favorece las conversaciones, las contemplaciones, los juegos improvisados y la oportunidad de experimentar sensaciones extrañas, pero muy beneficiosas, como la de no tener nada que hacer.

La conexión permanente a los dispositivos móviles, con el patrón de comportamiento que conlleva, se perfila como una bola de acero atada al tobillo en ese anhelo de desconectar y de relacionarnos con la realidad de manera más intensa. Es lo que la experta en Programación Neurolingüística Juliana Manrique llama “desconectar para conectar”.
“Precisamente, las vacaciones de verano son una oportunidad para trabajar otras partes del cerebro que no desarrollamos el resto del año en esta vida tan imbricada con la tecnología digital”, recomienda Manique, coach educativo de la Fundación Humanae.
“No desconectar de eso conlleva atrofias de ámbitos cognitivos que, de otra forma, podríamos desarrollar”, advierte. También genera “atrofias emocionales”: “Si estás pendiente del móvil cuando estás en familia, se te escapan emociones de tus hijos y de tu pareja”. “La conexión con la realidad”, asegura, “nos hace mejorar en habilidades sociales, en la manera de relacionarnos”.

Por ello, Manrique recomienda que dediquemos las vacaciones a practicar lo que llaman “mind fullnes”, que no es otra cosa que “estar a lo que estás, concentrado en lo que estás haciendo”: lo contrario a la multitarea.

Para ello, en caso de estar en conversación con la familia, o manteniendo alguna actividad, es esencial no tener a mano ni el teléfono ni el Ipad, ni la tele puesta.
“Cuando dejas el whatsapp, se abre ante ti un mundo nuevo de posibilidades porque estás más atento a lo que te rodea”, señala.

En el mismo sentido, considera que “no es bueno dejarle a un niño el Ipad a la primera de cambio para que nos deje en paz” y que, “si lo hacemos, debemos saber a priori que será por un tiempo limitado”. “Su cerebro”, recuerda, “está en desarrollo y sus habilidades se van perfilando en función de aquello a lo que se le acostumbre”.

En los niños, la “desconexión” se traduce en conexión consigo mismos: “Aumentan su creatividad, su reflexión, su curiosidad, surgen preguntas, brotan inquietudes y se habla de ellas…”
El efecto pantalla
Preocupada por cómo afecta la sobreestimulación de los dispositivos audiovisuales en el desarrollo de los niños y en su relación con la realidad, la conocida escritora canadiense Catherine L’Ecuyer acaba de publicar Educar en la Realidad (Plataforma Actual).

En declaraciones a PADRES, la autora del best-seller Educar en el Asombro advierte de que la dinámica de atención a la que someten las pantallas “hace que los niños tengan cada vez más dificultad para concentrarse, para que una actividad les absorba durante mucho tiempo, lo que lleva a un estado que les hace oscilar entre el aburrimiento y la ansiedad”.

L’Ecuyer advierte de otra cuestión en su nuevo libro: “Cuando un niño está saturado por los estímulos del entorno, se adormece su deseo de conocer y deja de desear. Pasa de ser un pequeño emprendedor a un gran consumidor”.

Por ello, la escritora incide en la oportunidad única que significan las vacaciones estivales para reencauzar el desarrollo cognitivo de los niños por otras vías, más pegadas a la realidad, al ritmo de la realidad.

CONSEJOS PARA DESCONECTAR
1 Aprender a descansar: identificando aquello que nos lo impide y generando ambientes en los que no haya prisa. “No es fácil”, advierte Juliana Manrique, “hay que practicarlo y empezar por pequeñas cosas: salir al campo, hacer ejercicio, ir al teatro…”
2Generar nuevas opciones. Dar al cerebro un alimento diferente al que le hemos dado el resto del año y que esté marcado por el disfrute
3 No dejar cosas pendientes en el trabajo (en la medida de lo posible) para no estar pendientes del trabajo (vía correo y teléfono).

4 Mantengamos móviles y Ipads fuera del campo visual. El vínculo permanente con el móvil mantiene la falta de sosiego, la necesidad de inmediatez y de actividad permanente, la atención múltiple, típicas del periodo laboral. Ello transmite ansiedad a nuestros hijos.

5 Practicar ‘mind fullnes’: concentrarnos en lo que estamos, con quien estamos, donde estamos… la realidad, en definitiva.

6 Hacer que los niños también lo practiquen limitando el acceso a las redes sociales virtuales y al entretenimiento en pantallas cuando estamos en grupo, hablando, visitando algún lugar…
7No ceder a la petición de pantalla de los niños. El aburrimiento puede ser el principio del juego y de la creatividad.

8 Evitemos el entretenimiento pasivo. Embarquémosles en desafíos adaptados a su edad.

9 No desechar la tecnología; sólo hacer un uso consciente y limitado de ella.

10 Dormir bien. El descanso correcto es fundamental.