6 pasos para llegar a la calma

Gema Eizaguirre. Periodista, responsable de Comunicación de Teatro de Conciencia.

Continuamos en una situación de crisis sanitaria y también de una tremenda incertidumbre.  El miedo acecha, y detrás le siguen la rabia y la tristeza. La esperanza, la confianza, la alegría o la calma tienen poco espacio.

Ante esta situación y siempre, contar con recursos para gestionar las emociones son la clave para poder tener bienestar interior y, por ende, con el resto de personas que nos rodean; contando siempre con que el conflicto –no todos vemos las cosas, ni sentimos de la misma forma‑ será algo con lo que tendremos que lidiar de manera habitual.

La educación emocional nos permite gestionar las emociones del miedo, la rabia y la tristeza para que no sean las que con su impulso gobiernen nuestras acciones

“La educación emocional nos permite gestionar las emociones del miedo, la rabia y la tristeza para que no sean las que con su impulso gobiernen nuestras acciones, pues nos desayudan.  Dejando más espacio a la alegría y la calma que, sin duda, pueden ayudarnos a nivel personal y de convivencia”, explica Pax Dettoni Serrano, antropóloga, experta en Educación Emocional y creadora de “En Sus Zapatos”.

“Miedo, aburrimiento, con rabia puede ser un coctel molotov. Ante esto las “píldoras” que se pueden tomar como antídoto son: la esperanza y la confianza, que son dos grandes antídotos contra el miedo; la paciencia, ante la rabia; y la creatividad y el humor, ante el aburrimiento. Daremos pautas para la gestión emocional y del pensamiento, y para auto motivarse; para dar otro color al alma (los de la esperanza, la confianza…), señala Pax Dettoni, quien nos ofrece estos pasos para llegar a la calma, desde la cual podremos actuar y tomar decisiones de una manera más libre.

6 PASOS para llegar a la CALMA

Mantener la calma es clave para sobrellevar el confinamiento y la incertidumbre.  Para ello se recomienda:

  1. Prestar atención a las señales del cuerpo para darse cuenta cuando el miedo o la rabia o la tristeza empiezan a aparecer con intensidad.
  2. También se puede prestar atención al pensamiento para darse cuenta de ello, pues estas emociones suelen hablarnos con pensamientos.
  3. En ese preciso instante en el que nos damos cuenta: parar.
  4. Respirar profundamente con la intención puesta solo en sentir cómo el aire entra y sale del organismo.
  5. Después, motivarnos un auto diálogo (o diálogo interior) basado en la aceptación, la esperanza, la confianza y la paciencia con frases del tipo:

-«Confío en que esta situación se va a resolver y, mientras tanto lograremos estar de la mejor forma posible».

-«Confío en mí, en que tengo los recursos para enfrentar todo lo que llegue, aunque no sepa aun lo que es».

-«Acepto lo que llega, no lo puedo cambiar… pero sé que todo pasa, esto también pasará. La paciencia me ayudará».

-«Tengo esperanza en que  poco a poco la situación mejorará, mientras tanto me cuido y cuido a los que quiero».

-En este momento también se puede pedir ayuda a «lo invisible» (cada uno según sus creencias, si las tienes).

  1. Anclar la sensación de calma con una respiración y retomar, con otra actitud, nuestra cotidianidad.
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Desde la Asociación Teatro de Conciencia, y desde «En Sus Zapatos», queremos seguir facilitando la alfabetización emocional de adultos y niños, en este caso sin teatro–como lo hacemos habitualmente, pero sí con otros recursos. Puedes sugerirnos temas escribiendo a: info@teatrodeconciencia.org
Si quieres formarte en nuestro método de alfabetización emocional,  te pueden interesar nuestros cursos y el  Postgrado en Educación Emocional con Teatro de Conciencia. Método «En Sus Zapatos»Puedes informarte aquí

Así se detectará la violencia en el entorno escolar

La nueva Ley de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI ) dota de herramientas y autoridad a los centros escolares para detectar  cualquier tipo de violencia hacia los niños.

 

Olga Fernández

La aprobación de la LOPIVI cambiará el panorama en los centros educativos. La nueva ley, otorga herramientas para prevenir la violencia hacia los niños y para detectar en el ámbito escolar. La norma establece que “las administraciones educativas regularán los protocolos de actuación contra el acoso escolar, el ciberacoso, el acoso sexual, la violencia de género, la violencia doméstica, el suicidio y la autolesión, así como cualquier otra manifestación de violencia comprendida en el ámbito de aplicación de esta ley”.

 

La figura del coordinador

Incluye la existencia obligatoria de un Coordinador de Bienestar y Protección del alumnado en cada colegio. Una figura esencial para detectar cualquier atisbo de violencia hacia los niños: “Debe promover, en aquellas situaciones que supongan un riesgo para la seguridad de las personas menores de edad, la comunicación inmediata por parte del centro educativo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”, dice la nueva normativa. Según señala Sonja Uhlmann, responsable de Protección de la Infancia y de Adultos Vulnerables del British Council España,  “empodera al centro educativo en el sentido de que se reconozca como parte del sistema de protección. Es decir, no están las autoridades (fiscalía, policía, etc.) por un lado y el centro educativo por otro. Todos forman parte de un gran grupo que tiene autoridad para intervenir casi desde el principio”. Uhlmann, que lleva años ejerciendo de “Safeguarding Lead”, es decir, el equivalente al Coordinador de Bienestar y Protección, sugiere que esa figura la ocupe un profesional del propio centro, “idealmente un profesor, que reciba una formación especifica para saber qué tiene que buscar y con quién puede contactar para buscar ayuda; la idea es que sepa cómo actuar dentro del centro educativo y con quién contactar”.

Reducir el acoso escolar

Uno de los frentes que debe combatir la nueva ley es el acoso escolar, un problema creciente en España: un total de 1.054 casos de acoso escolar fueron denunciados en 2017 en España, según datos recogidos por el cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil y la Policía Local. “Ahora mismo está más diluido quién se hace cargo dentro del centro educativo del tema del acoso escolar porque muchas veces la persona que lo gestiona no tiene la experiencia ni la capacitación para hacerlo, mientras que con la nueva ley, el Coordinador de Bienestar y Protección a la Infancia va a estar mucho más formada y capacitada para hacer frente a esta situación y va a saber cómo actuar. El objetivo también es trabajar en prevención, que es donde podemos hacer mucho desde el centro educativo y contar con el respaldo de todos los demás organismos para hacerlo”, explica Sonja Uhlmann. Confiesa que en su centro el acoso escolar se ha reducido significativamente con esta normativa: “Contar con un departamento de Protección de la Infancia ha supuesto poder abordar cualquier situación o potencial situación de abuso, incluido el abuso entre iguales. Gracias a las medidas implementadas (trabajamos con unos 15.000 menores de forma directa en nuestros centros) ningún caso en el último año académico tuvo que ser reportado a las autoridades”.

La prevención es una parte importante en la nueva normativa, ya que ofrece recursos a padres y profesores para que se trabaje el abuso desde educación infantil. “Se les da formación a las familias mediante charlas, por ejemplo, sobre la importancia de los límites. Y a los niños se les enseña, por ejemplo, a resolver conflictos en el aula, se les dan estrategias para abordarlo, y sobre todo se conciencia a los que no están envueltos en el conflicto para que sepan cómo actuar. Por ejemplo, si ellos ven que dos compañeros se están pegando, deben ir a ver a la profesora y comentárselo para que se resuelva este conflicto”, explica Uhlmann.
No se limita solo a la prevención del abuso entre iguales, “también se pretende, por ejemplo, frenar la violencia de familiares hacia menores o de profesionales del entorno educativo hacia menores”, apunta Sonja Uhlmann.

A la hora de implantar la LOPIVI pueden aparecer conflictos con los padres. ¿Qué ocurre cuando se detecta un problema y los padres no colaboran? “La nueva ley tiene mecanismos para ponerlo en conocimiento de las autoridades e incluso para hacer un seguimiento. En los casos extremos, que no son los cotidianos, lo que hacemos es contactar con los centros de apoyo a las familias, los servicios sociales, etc., para decirles, mira, esta familia tiene un serio problema y antes de que escale y se convierta en algo mayor creemos que es conveniente que vosotros les convoquéis a una reunión y les deis unas pautas. También dota al centro educativo de herramientas, formación y estrategias para saber qué hacer mientras las autoridades educativas intervienen”, aclara Uhlmann.

La nueva ley incluye castigos

La LOPIVI establece castigos para cada delito. Por ejemplo:

– Incitación al suicidio. La distribución o difusión pública a través de Internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información o de la comunicación de contenidos específicamente destinados a promover, fomentar o incitar al suicidio de personas menores de edad o personas con discapacidad necesitadas de especial protección será castigada con la pena de prisión de uno a cuatro años.

– Incitación a la autolesión. La distribución o difusión pública a través de Internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información o de la comunicación de contenidos específicamente destinados a promover, fomentar o incitar a la autolesión de personas menores de edad o personas con discapacidad necesitadas de especial protección será castigada con la pena de prisión de seis meses a tres años.

– Incitación al odio. Serán castigados con una pena de prisión de uno a tres años o multa de doce a veinticuatro meses quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquel, motivos racistas, antisemitas u otra clase de discriminación referente a la ideología, religión o creencias de la víctima, situación familiar, la etnia, raza o nación a la que pertenezca, su origen nacional, su sexo, edad, orientación o identidad sexual o de género, razones de género, de aporofobia (rechazo hacia las persona pobres) o de exclusión social, la enfermedad que padezca o su discapacidad.

 

 

Buscar ayuda antes de que sea tarde

Las agresiones de hijos a padres continúan siendo una tabú que muchos progenitores tienden a ocultar o minimizar, pero los psicólogos insisten en que se puede salir si se sabe pedir ayuda.

 

Por Eva Carrasco

 

La violencia filio parental fue definida en 2014 como una serie de conductas reiteradas de violencia física, psicológica o económica referidas a los progenitores o tutores que viven en el hogar. Lo que se traduce en adolescentes que pueden llegar a insultar, quitar dinero, amenazar con tirarse por el balcón, desaparecer varios días o agredir a sus padres. Los expertos aseguran que se da por igual en todos los niveles económicos e intelectuales e insisten en la importancia de trabajar los traumas de la familia y aunar estilos educativos.

A la hora de analizar las principales causas y detonantes de este tipo de conflictos entre padres e hijos, Juana Azcárate, psicóloga jurídica y directora en PSIMAE de los programas de Atención a Víctimas de Delito y experta de Recurra-Ginso en Navarra, ahonda en las emociones del menor: “La mayoría de las veces no se sienten queridos, aunque no sea la realidad y llevan a pensar que si la persona que más les debería querer no les quiere, quién les van a querer. ‘Si no me quieren será por mi culpa’.

La constante comparación con los otros les lleva a sentimientos de ansiedad y mucho dolor que puede llegar al suicidio”. Pero, si hay dolor, ¿por qué hay agresividad? La psicóloga lo aclara diciendo “no pueden más y al principio con la violencia comienzan a obtener beneficios y un exceso de atención que es lo que buscan”. En ocasiones un chaval que ejerce violencia en casa viene de sufrir acoso escolar.

 

Buscar ayuda

La primera consigna que deben tener presentes los progenitores es no minimizar la violencia, los primeros comportamientos violentos se tiende a no querer verlos, y cuanto antes se empiece a actuar, mucho mejor. “Hay que saber pedir ayuda, y el padre que empieza a pedir ayuda enseña al hijo a pedir ayuda” defiende Azcarate.

Este problema que se encuadra en la violencia intrafamiliar genera una gran alarma y todavía es un tabú. Es por esto que, según explica Asunción Tejedor, psicóloga, mediadora familiar y coordinadora de parentalidad, experta de Recurra-Ginso en Asturias, “estos hechos rara vez son denunciados, cuando ya buscan ayuda es cuando la situación es ya muy problemática. Algunos progenitores reaccionan con una actitud suave que intenta reducir el estrés familiar que el hijo interpreta como una rendición por parte de los padres. En la familia donde los progenitores conviven se encuentran frustrados y les cuesta tomar decisiones. En los separados, esto les puede unir para buscar soluciones en este problema o en una acusación de uno hacia otro y les cuesta más buscar ayuda especializada”.

En cualquier caso, los progenitores deben saber que los especialistas buscan la manera de salir de esa situación no de buscar un culpable con lo que se necesita la colaboración de todos los implicados y la implicación de la familia es fundamental. Por propia voluntad entran muy pocos chicos, van al psicólogo porque lo deciden sus padres porque ellos no tienen conciencia de tener un problema.

 

APOYO

Modelo de motivación al cambio

Eduardo Atarés, Psicólogo Clínico y Director de Recurra-Ginso

 

Primera fase ¿Por qué estoy aquí?

En una primera fase se preguntan ¿por qué estoy aquí? para que los chicos tomen conciencia del problema y dejen de pensar que sus padres están fastidiándoles. Y, por otro, los padres piensan en el problema muy enfocado al comportamiento del chico. Pasan a un centro residencial al que se tienen que adaptar y para los padres se trabaja en reducir el sentimiento de culpa y de ansiedad.

 

Segunda fase ¡Quiero cambiar!

Hay que generar un deseo de cambio, que no es fácil. Hay que explicarles a los chicos que a lo mejor tienen que cambiar de amigos, dejar de consumir sustancias y no tener tanto poder en la casa. En los padres también hay que trabajar para que vayan al unísono y uno no perdone lo que el otro ha recriminado. Hay que dotarles de herramientas de gestión de conflictos.

 

Tercera fase ¡Actúa!

La última fase define “Quién quieren ser”. Para ello se elabora un nuevo proyecto de vida de toda la familia.

 

 

10 claves para fomentar una buena educación en alimentación saludable

Por Diana Oliver

 

La cantidad de información que encontramos en la red sobre alimentación demuestra que es un tema que genera interés, ya sea porque nos preocupa lo que comemos o porque es una cuestión a la que, al fin y al cabo, nos enfrentamos a diario. En muchos casos, es la llegada de los hijos la que nos sitúa en un replanteamiento de nuestros hábitos de vida, siendo la alimentación uno de los primeros aspectos a revisar. Surgen entonces un sinfín de preguntas: ¿Comemos peor de lo que pensamos? ¿Cómo conseguir que la alimentación de nuestros hijos e hijas sea saludable? ¿Cuál es nuestro papel como padres para establecer las bases de una buena educación alimentaria? ¿Estamos a tiempo de instaurar una alimentación saludable en casa?

 

 

Qué es comer de forma saludable

Pese a tener un mayor acceso a información y a recursos, en los últimos 30 años nuestro estilo de vida ha empeorado. Y no sólo en lo que se refiere a la alimentación. El sedentarismo y la popularización de hábitos como el alcohol o el tabaco contribuyen en gran medida a que, como bien recogía el informe ‘Health at a glance’, elaborado en 2015 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), vivamos más pero lo hagamos en un cuerpo lleno de achaques. De este escenario no escapa la infancia. Según los últimos datos del ‘Estudio Nutricional de la Población Española’ (ENPE), publicado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC), cuatro de cada diez niños tiene sobrepeso u obesidad. Este dato nos da la foto: la obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves de nuestro siglo. Un problema causado por el estilo de vida.

 

Hoy sabemos que la alimentación es uno de los pilares sobre los que se sostiene la salud junto con el descanso, el ejercicio y la evitación de hábitos dañinos. Sin embargo, es difícil saber qué es comer sano. La publicidad ha tenido un gran impacto en el concepto de lo que es un alimento saludable. Mensajes del tipo “Alto contenido en fibra”, “Cero azúcares añadidos” o “Bajo contenido en grasas” atraen a consumidores hacia productos muchas veces poco saludables pero que han logrado camuflarse entre la población como alimentos ideales en el marco de una alimentación sana. A través de ¡Ñam! Sobre lo que comemos, el primer libro informativo publicado en España dedicado a la importancia de fomentar unos hábitos de alimentación saludable desde la infancia, se pretende desenmascarar a todos esos productos ultraprocesados, situando siempre lo que comemos en el fomento de un pensamiento crítico que nos permita alejarnos de la publicidad engañosa. Para ello se abordan temas como la importancia vital y cultural de la comida, los grupos de alimentos básicos para una nutrición saludable o los riesgos de consumir en exceso sales, azúcares y carnes procesadas. También se ofrecen recetas fáciles y saludables para desayunos y meriendas, las dos comidas en las que normalmente se cuelan más alimentos no saludables. Todo de forma visual gracias a las acertadas ilustraciones de Carmen Saldaña.

 

Claves para fomentar una alimentación saludable en casa

 

La familia es el primer contexto de socialización para los niños, y es alrededor de este contexto sobre el que girarán el resto de experiencias que tengan. Según el psicólogo canadiense Albert Bandura, la mayoría de los aprendizajes que realizamos a lo largo de la vida son por lo que vemos. El famoso valor del ejemplo. Por tanto, para asentar las bases de una alimentación en casa hay que hacer equipo. Aquí algunas ideas que pueden ser de utilidad:

  1. Elaborar en familia un menú semanal de comidas y cenas.
    La organización es el primer paso para comer de forma más saludable: dejamos de improvisar y nos permite analizar la calidad de nuestra alimentación. Hacerlo de la mano de nuestros hijos e hijas no sólo les sirve para aprender cómo debe ser un menú saludable, también les permite implicarse en el proceso (lo que repercute positivamente en otros muchos aspectos: fomentando el espíritu crítico, la seguridad en sí mismos, etc.).
  2. No llevar a casa lo que no queramos comer.
    En este punto insiste mucho el dietista-nutricionista Julio Basulto: “No te lo lleves a casa que te lo comes”. Ocurre que cuando tenemos alimentos superfluos en casa en habitual que aparezca a menudo la tentación de comerlos. En este grupo de alimentos a evitar estarían aquellos repletos de sal o azúcar como la bollería, las patatas fritas o los lácteos azucarados, por ejemplo.
  3. Aprender a leer las etiquetas.
    Los alimentos que no necesitan etiquetas suelen ser, por lo general, los más saludables. La etiqueta nos dice cuáles son los ingredientes, la cantidad de azúcar o sal, qué grasas contiene y cuánta energía nos aporta. Leyendo las etiquetas debemos saber también que los mensajes asegurando importantes beneficios no siempre dicen la verdad.
  4. Llenar la cesta de la compra primando los productos frescos.
    Primando llevar a casa productos frescos nos aseguramos de que nuestra cesta de la compra será más saludable. Más ideas para huir de ultraprocesados: los botes de legumbres ya cocidas, las legumbres secas, la pasta y el arroz integral o los lácteos sin azúcar.
  5. Cocinar en casa e implicar a toda la familia.
    Metiéndonos en la cocina enseñamos a nuestros hijos e hijas el valor que tiene un trabajo tan importante como el de cocinar. Además, cocinando en casa nos permite conocer mejor qué comemos, cómo lo preparamos y cómo lo encajamos en nuestros gustos.
  6. Revisar los desayunos y las meriendas.
    Suele ser el momento del día en el que más alimentos insanos se consumen. A veces basta con hacer pequeños cambios como cambiar la bollería o los llamados cereales de desayuno por un poco de fruta o pan tostado. ¿Por qué no simplemente fruta para merendar?
  7. Dejar los dulces para ocasiones especiales.
    Aunque parece evidente que los dulces deben dejarse para ocasiones especiales lo cierto es que acaban llegando más veces de las que pensamos a través de fiestas, cumpleaños o días especiales. La pregunta que deberíamos hacernos es cuántos de esos días podríamos mejorar en cuanto a lo que comemos o de cuántos de esos días podríamos prescindir.
  8. No obligar nunca a comer.
    Por respeto al niño y para evitar precisamente rechazo a la comida no deberíamos nunca, bajo ningún concepto, obligar a nuestros hijos e hijas a comer.
  9. Para beber, agua.
    En muchas casas las bebidas azucaradas y los zumos forman parte del día a día. No tener este tipo de productos en casa y optar todos en casa por beber agua en las comidas nos ayudará a reducir, o incluso a eliminar, el consumo de bebidas insanas.
  10. Buscar herramientas educativas.
    Por último, acudir a un nutricionista infantil o disponer de herramientas como ¡Ñam! Sobre lo que comemos nos pueden ayudar a mejorar nuestra alimentación en familia.

22 consejos para relacionarse con la escuela

Por Javier Peris

 

Pasan muchas horas y durante muchos años en la escuela… ¿les vas a   dejar solos? “Es que a mí me dejaban solo y no he salido tan mal”. Las cosas han cambiado, vaya si han cambiado, y en este caso para bien. Por el bien de los hijos, de los padres y de la propia escuela la relación entre los padres y el centro es hoy más fluida, más intensa y, por supuesto, más útil. Desaprovechar los canales de comunicación y participación constituye simplemente una irresponsabilidad. Una dejación de la obligación de educar.

  1. Escuelas trasparentes. Es verdad que ha decaído la autoridad del profesor y del centro, pero también ha habido cambios positivos en la docencia y en el funcionamiento de la escuela: más formación, más exigencia, más transparencia, menos conformismo. Muchos padres, incluso algunos muy jóvenes, siguen con un chip completamente desfasado y creen que la relación con el colegio debe ser restrictiva y reducirse a unos pocos hitos a lo largo del curso y casi todos festivos.
  2. Conócelos. Leer los estatutos, la historia del centro, sus publicaciones, memorias, la actividad en redes, iniciativas sociales y culturales… Antes de hablar hay que documentarse, conocer bien al interlocutor, al menos en sus intenciones confesadas. Todavía hay padres que se escandalizan porque un símbolo religioso preside las aulas o, al contrario, porque sus hijos han terminado el Bachillerato sin saber si María Magdalena es un personaje bíblico o sólo la protagonista de un puñado de canciones.
  3. Qué les preocupa. Difícilmente vamos a comprender a los centros y a los docentes si no conocemos sus inquietudes y preocupaciones. Debemos estar al día de las noticias que afectan a los centros y al profesorado: condiciones de trabajo, salarios, estatus laboral, reivindicaciones… Los medios de comunicación son la fuente habitual, pero sacar estos temas con los docentes es algo completamente natural.
  4. La tutoría. Es el principal instrumento de colaboración entre padres y escuela para analizar el rendimiento y la felicidad del alumno y tomar las medidas necesarias para que uno y otra crezcan de manera equilibrada. Para eso hay que exigir que se cumpla el calendario de tutorías y que se estas sean de calidad, por extensión y por intensidad. Hay que prepararlas en casa y exigir lo propio a los tutores. Y cuando llega la reunión, ser sinceros y pedir a los tutores la misma sinceridad.
  5. El trabajo docente es tan intenso -y generalmente ingrato- que unas pocas palabras de felicitación o una breve nota de agradecimiento alegran el día al profesor a la vez que te allana el camino para que sugerencias o quejas sean bien recibidas. Y si el tutor o el profesor es inteligente, buscará esa misma complicidad resaltando los aspectos positivos del alumno o alumna, porque todos los tienen.
  6. Promover cambios. Damos por supuesto que en el centro escolar hay muchas cosas inamovibles: horarios, logística de transporte, menús, recursos disponibles para salidas, viajes, contenidos extracurriculares, equipamiento cultural y deportivo… Las escuelas, sin embargo, son más proclives a los cambios de lo que parecen y, por supuesto, más flexibles que otras instituciones. Promover cambios no sólo es posible, también es necesario para el centro.
  7. Rozarse con el Ampa. Qué pereza relacionarse con los otros padres. Menos mal que tenemos los medios digitales, foros, grupos… Pues bien, no es suficiente. Existe un instrumento muy concreto de debate y participación que es el Ampa, y depende nosotros y nosotras que resulte útil para todos. Escuchar y leer lo que se allí se cuece es solo un comienzo. Hay que implicarse de una manera u otra. Y hay que rozarse con los demás padres, piensen como piensen y sean como sean.
  8. Consejo Escolar. Es un órgano más formal que el Ampa pero también mucho más poderoso. De él dependen, entre otras cosas, los presupuestos y la elección de la Dirección. Tradicionalmente padres y madres han participado poco, muy poco, y hoy en día… sigue ocurriendo lo mismo: solo entre un 10 y un 15% de los padres se molestan en votar a sus representantes en el Consejo. Como se suele decir ante cualquier tipo de elecciones: luego no te quejes.
  9. Seres humanos. Escuelas, Ampa, Consejo… Al final, detrás y delante de cada institución y órgano solo encontramos personas concretas, y cada una es como es. No podemos esperar toparnos con el tipo ideal de docente ni aspirar a que el director o directora sea especialista en Recursos Humanos, innovación pedagógica, organización de procesos y relaciones interpersonales, y todo al mismo tiempo. Todos fallamos en algo. Sé realista. Lo mejor es enemigo de lo bueno.
  10. Como ciudadanos que pagan sus impuestos no nos sentimos obligados a echar una mano en el centro de salud o en la delegación de Hacienda, aunque sea fregando los pasillos el fin de semana. La escuela sigue siendo diferente, y ojalá esto no cambie. Ayudar al centro escolar es una responsabilidad de los padres, bien con dinero o con tiempo, o con ambas cosas. Lo más fácil, claro está, es dar ideas; todos las tenemos. Poner patas a esas ideas es más trabajoso pero también muy satisfactorio.
  11. Acompañar al niño o la niña a participar en torneos escolares puede ser relevante o no para los hijos, pero siempre resulta muy conveniente para familiarizarse con algunos profesores y charlar con otros padres sobre la experiencia de cada uno en su relación con la escuela. Este contacto presencial e informal puede resultar más útil que muchas reuniones y circulares.
  12. Es más fácil decirlo que hacerlo pero hay que intentarlo: no obsesionarse con los resultados académicos y aprovechar el entorno escolar para que los pequeños prueben otras cosas. Club de debate, teatro, cinefórum, club de lectura, club de música… Si los padres trasladan su interés por estas actividades el centro pondrá algo de su parte. Y para que salga redondo, los padres deben participar de alguna manera.
  13. Docentes por un día. A veces los docentes piden a los padres que intervengan en las clases de sus hijos para ilustrar con su experiencia algún contenido curricular. Casi siempre es un fastidio pero sirve y mucho para mantener una relación fluida e inmediata con los profesores. Y de paso comprobamos lo agotador que puede ser mantener la atención de los chavales durante 50 minutos. Y cómo desanima comprobar el poco interés que suscita el turno de preguntas.
  14. Orientación. Es la asignatura pendiente en los colegios públicos y privados. Es muy raro que el centro cuente con los profesionales necesarios para hacer un buen diagnóstico de las capacidades y del carácter de cada alumno para hacer propuestas de futuro que les hagan más felices. Pero todavía lo tienen más difícil si madres y padres no les ayudan y dedican un poco de tiempo a aprender, primero, y a pensar, después, sobre los aspectos más básicos de la orientación académica.
  15. Profesores mudos. Ponemos nuestra mejor voluntad en mantener un relación fluida y productiva con el profesor… pero este no responde. En este caso podemos quejarnos en casa, en las conversaciones con los demás padres e incluso en las redes sociales. No servirá de nada. Si de verdad creemos que determinado profesor está fallando existen canales apropiados, y discretos, que garantizan al menos una explicación y, casi seguro, una solución.
  16. Padres palizas. Los profesores suelen pecar por defecto y lo padres, por exceso. No seamos padres y madres pesados, que aprovechan cualquier oportunidad para hablar de nuestros hijos o del centro sin respetar el momento o el lugar. Por supuesto, las llamadas de teléfono deben ser por iniciativa solo del docente, y los mensajes de móvil, que deben ser muy raros, solo para concertar o desconvocar citas.
  17. La protesta organizada. Todos hacemos las cosas, o muchas de ellas, no tanto por convicción sino simplemente para evitar consecuencias indeseadas. Parece un motivo muy mediocre, pero así ocurre. No hay que despreciar, por eso, el recurso de la protesta organizada cuando el centro se opone de manera reiterada y poco justificada a un cambio, una mejora o una inversión que creemos necesarios. Lo más importante, en esta coyuntura, es mantener la sonrisa y el espíritu constructivo, que no se convierta en algo personal.
  18. El director. Merece un comentario aparte. En algunas autonomías se han visto obligados a subir drásticamente los complementos salariales a directores y directoras de centros públicos porque nadie quería serlo. Y es que se trata de un trabajo duro, mal pagado y bastante solitario. La buena noticia es que, por lo general, son personas que ejercen su tarea directiva con prudencia, ecuanimidad y una enorme pacencia. Merecen, por eso, respeto y comprensión.
  19. Padres pasotas. Por supuesto que es posible presumir de tener unos hijos estupendos y al mismo tiempo de no haber acudido jamás a ningún acto escolar de carácter educativo o informativo. Vale, pero has jugado con fuego. Además de ser una descortesía con las personas que te están ayudando a educar a tus hijos, has renunciado a conocer algún enfoque, idea o persona que te habrían enriquecido.
  20. Hoy toca festival. En los primeros años no hay que esforzarse mucho para asistir, y con cierta ilusión, al acto festivo que han preparado los niños para sus padres. En Navidad, Pascua o con cualquier otra excusa, el centro hace un esfuerzo por distraer a los alumnos de las obligaciones académicas y recaba la presencia de los padres para acompañar o incluso participar en el acto de esparcimiento. No hace falta explicar por qué las ventajas de asistir son mayores que los inconvenientes.
  21. Situaciones de crisis. Ha ocurrido algo grave, una de esas cosas que hacen que un colegio salga en los periódicos y no para bien. Por supuesto el centro se apresurará a realizar algún comunicado que, por supuesto, los padres considerarán insuficiente. Paciencia, prudencia y no alimentar la rumorología.
  22. Orgullo de escuela. Podemos tener reproches contra determinado profesor o contra el centro en general. Es normal y casi inevitable, pero hacemos un flaco favor a los niños si los verbalizamos delante de ellos. Los alumnos necesitan valorar la escuela, su escuela, la misma donde harán amistades o relaciones que durarán toda la vida y que recordarán con cariño cuando crezcan.

 

Y tres películas de Maricastaña

La calumnia (1961)

¿Qué puede ser tan grave para que un director como William Wyler ruede ‘dos veces’ la misma película y con casi treinta años de diferencia? La difamación, la calumnia. La censura de los años 30 dejó un mal sabor de boca al director de Ben-Hur y quiso resarcirse contando de nuevo, sin cortapisas, el desolador paisaje que dejó tras de sí la campaña difamatoria contra dos mujeres (Audrey Hepburn y Shirley MacLaine) que dirigen un colegio que solo pretende enseñar a las niñas.

La herencia del viento (1960)

Otra película de Maricastaña, pero es que las de ahora se parecen mucho todas (¡cuánto daño hizo El Club de los Poetas Muertos!). El juicio contra un profesor que enseñaba la evolución de Darwin en una pequeña localidad de la América profunda. Un hecho real que ilustra las dificultades que puede tener una escuela en su relación con el entorno social. Spencer Tracy, inconmensurable en su papel de abogado defensor. Para debatir: ¿sigue habiendo ‘darwins’ en la escuela española?

Semilla de maldad (1955)

El título en castellano es un poco excesivo, aunque el original no es menos expresivo: The Blackboard Jungle. Puestos a elegir una de las decenas de películas que muestran a docentes luchando por motivar alumnos o incluso por su integridad física, elegimos una de las primeras. Glenn Ford, en el trillado papel que una década después repitió con más éxito Sidney Poitier en Rebelión en las Aulas.

 

 

José María Fillol: “El videojuego viene demostrando hace años su potencial como herramienta de aprendizaje en las aulas”

Durante cuatro jornadas ¡todos a jugar!

BIENVENIDOS A LIVE GAMERS SHOW

 

A partir del 8 de abril estamos invitados a Live Gamers Show, un evento online dedicado al ocio electrónico donde la educación, junto a los videojuegos y los eSports, tendrá una zona exclusiva. La presencia de colosos de la industria, como PlayStation, avala la relevancia de la cita.

Acostumbrado a dirigir medios corporativos para grandes empresas, lleva años informando sobre el entretenimiento electrónico al frente de la revista Megaconsolas. Ahora, José María Fillol asume el reto de llevar a buen puerto un proyecto vinculado a ese mismo ámbito de disfrutar a través de un teclado o un mando entre las manos, en un contexto donde la educación jugará un papel crucial. En esta época especial de pandemia, pronostica que Live Gamers Show será el mayor evento online en habla hispana del mundo de los videojuegos en 2021. Desde su centro de trabajo durante estos días, su casa, nos explica los motivos que le hacen pensar de forma tan entusiasta.

 

La pregunta del millón ¿qué es Live Gamers Show?

Es un gran evento online de videojuegos con proyección internacional que tendrá lugar en la segunda semana de abril. De una forma gráfica, te diría que trasladamos los conceptos más atractivos de las grandes ferias presenciales del ocio electrónico al ámbito digital, abordando la innovación tecnológica, los grandes lanzamientos y el mundo gamer   desde una perspectiva lúdica, profesional y educativa.

 

Trasladamos los conceptos más atractivos de las grandes ferias presenciales del ocio electrónico al ámbito digital

 

¿A quién va dirigido el evento y qué se va a encontrar?

A todos los amantes del videojuego, especialmente a quienes lo tienen como su pasatiempo favorito, quieren conocer más de la industria y aspiran a formar parte de ella alguna vez. LGS construye puentes a estas posibilidades a través de sesiones online ofrecidas por representantes de primera línea en desarrollo, comunicación, eSports, formación o historia del sector, en un entorno virtual e interactivo con la más alta calidad. El asistente solo deberá registrarse en https://livegamershow.com, ojo, gratis, y durante cuatro jornadas tendrá acceso a cualquiera de las sesiones virtuales del evento. Pero, además, automáticamente entrará en un sorteo con opción a ganar una PS5, podrá apuntarse a competiciones en Arena LGS, participar en un concurso cosplay o aspirar a conseguir jugosos premios, entre otros alicientes.

 

La oferta parece amplia y variada, pero ¿cuál es el punto diferenciador con respecto a otros eventos similares?

Si bien nuestro evento recoge el componente principal de la industria del videojuego, que es divertirse jugando, nosotros acentuamos este aspecto en el contexto de la educación. El videojuego viene demostrando hace años su potencial como útil herramienta de aprendizaje en las aulas, también en muchos terrenos profesionales por medio de la gamificación. Los desarrolladores de software lo tienen cada vez más en cuenta, y el interés de educadores y padres en conocer a lo que juegan los jóvenes es exponencial. En Live Gamers Show apostaremos por este enfoque educativo como nunca se ha hecho.

 

El videojuego viene demostrando hace años su potencial como útil herramienta de aprendizaje en las aulas, también en muchos terrenos profesionales por medio de la gamificación.

 

No obstante, la educación es un terreno que conocen bastante.

Sí, en Siena Comunicación tenemos una larga trayectoria de éxito en la información educativa y, con la prestación de expertos del gaming y la industria, queremos que el asistente al evento conozca mejor los valores pedagógicos que un videojuego puede desprender, sea en una aventura, en un título deportivo o en un juego propiamente educativo, los llamados serious games. Por eso, dentro de las tres zonas en las que dividimos Live Gamers Show, la educación y la formación tienen un lugar destacado.

 

Cuando pone formación al lado de educación ¿lo distingue intencionadamente?

Formación es educación, claro está, pero lo subrayo porque los asistentes a buen seguro aprenderán a través de las sesiones virtuales y, quién sabe, lo mismo encuentran su vocación y se animan a estudiar un grado en desarrollo de videojuegos o se profesionalizan en los eSports después de asistir a Live Gamers Show. Si nos lo permiten, “vamos a hacérselo mirar”.

 

¿De qué forma?

En las sesiones online programadas en Live Gamers Show, el asistente obtendrá muchas claves y alternativas. Así, podrá conocer cómo opera la lanzadera de Sony, PlayStation Talents, para impulsar proyectos de desarrolladores independientes en España; o cómo se forman futuros jugadores de deportes electrónicos en academias especializadas, como e-Squad. No obstante, la industria del videojuego factura en España más que el cine y la música juntos, y existe una salida laboral que engloba muchas áreas: desde el programador hasta el responsable de marketing, desde el coach de un club hasta el jugador profesional, desde al artista 2D en la creación de un videojuego hasta otro artista 3D de ese mismo videojuego…

 

Antes hablaba de valores en los videojuegos, ¿cree que se ha superado cierta imagen negativa respecto a ellos?

Habrá sus detractores que se aferren a rancios mitos para encontrar algún motivo para denostarlos, pero es una prueba ya superada hoy día. Estamos hablando de la industria más autorregulada en lo concerniente a ocio. El código PEGI está impuesto en toda Europa y la información que se puede obtener acerca del contenido de un videojuego y su edad recomendada es clara y disponible para cualquiera. Es más, si algo ya conocíamos desde hace años es que los videojuegos nos ayudan de muchas formas, no hacen más que salir informes y estudios corroborándolo. Sabemos que pueden mejorar nuestros reflejos, nuestra capacidad cognitiva y ciertas habilidades motoras. Por supuesto, también despertar la imaginación y la creatividad e incluso socializar, en contra de lo que se podía pensar antes.

 

A propósito de esto último ¿acaso el mejor ejemplo lo tenemos en la actualidad?

Han sido millones de jugadores que en esta época triste de pandemia se han conectado para competir, se han entretenido y generado amistad desde un lado al otro del planeta, hasta han propiciado gamejams virtuales donde la gente se ponía de acuerdo para desarrollar videojuegos en pocas horas desde sus casas. El videojuego ha servido para salir de aislamientos forzosos entre cuatro paredes y debemos ponerlo en valor. No en vano está catalogado como bien cultural.

 

Han sido millones de jugadores que en esta época triste de pandemia se han conectado para competir, se han entretenido y generado amistad

 

En la plataforma de Live Gamers Show encontramos el decálogo del evento. ¿Qué punto destacaría más del mismo?

El primer punto resume perfectamente el espíritu LGS: tolerancia, respeto e igualdad. Quien seas y como seas, eres bienvenido y te lo ponemos fácil. Hacemos énfasis en la inclusividad, también desde la accesibilidad a nuestra plataforma, cubriendo los estándares de adaptabilidad para personas con discapacidad y ofreciendo en las sesiones virtuales los medios necesarios, por ejemplo, con transcripción simultánea. No podemos obviar nuestra masa crítica de jóvenes aficionados al videojuego y tenemos una fantástica oportunidad para izar juntos nuestra bandera #TodosJugamosLGS.

Sonja Uhlmann: “El Coordinador de Bienestar y Protección debe saber diferenciar lo que es abuso de lo que no”

 

Por Olga Fernández

 

Sonja Uhlmann, responsable de Protección de la Infancia y de Adultos Vulnerables del British Council España, lleva años ejerciendo de “Safeguarding Lead”, es decir, la figura equivalente al Coordinador de Bienestar y Protección que la nueva Ley de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI ) va a implantar en los colegios españoles.

 

¿Desde cuándo está implantada esta ley en Reino Unido?

Más que de ley, habría que hablar de una guía. Lleva por título “Keeping children safe in Education” (Velar por la seguridad de los niños y niñas en educación) y es una guía de obligado seguimiento para todos los centros educativos en el Reino Unido. Se revisa anualmente. Publicada  por primera vez en marzo de 2015, contempla como figura obligatoria el “Safeguarding Lead”, es decir, el equivalente al Coordinador de Bienestar y Protección contemplado en la nueva LOPIVI.

 

¿Qué implicaciones tiene en la escuela?

El mayor índice de abuso sexual se produce dentro del entorno familiar y eso es algo que tenemos que reconocer. Tristemente pasan muy desapercibidos. Detectarlo en la infancia es una de las grandes cosas olvidadas dentro de España. La figura del Coordinador debe saber detectarlo, por ejemplo, diferenciar lo que es una conducta sexual exploratoria normal entre niños, de otra que indique que el niño sufre abuso sexual.

 

¿Y la violencia de género?

Es un fenómeno que nos preocupa desde hace unos años y que atribuimos mucho a canciones, a programas televisivos, etc., pero sí que vemos que hay una tendencia, sobre todo en las niñas, a volver a decir: “Mi novio me quiere un montón porque mira como me controla”. La detección de la violencia de género en chavales muy jóvenes va a ser muy importante, pero también el tema de las bandas, de los ritos, de las autolesiones, de la negligencia (niños cuyos padres no les prestan la atención adecuada).

 

¿Qué puntos habéis encontrado más complicados a la hora de aplicar la ley y cómo lo habéis solucionado?

Creo que hay una resistencia inicial del profesorado, que lo vive como una tarea extra. Pero pronto entienden que se convierte en un recurso más y que no es más trabajo. Además, cuando se encuentran envueltos en algún caso, agradecen mucho saber cómo actuar.
También a los padres les cuesta: muchas veces les llamo para comunicarles alguna preocupación que tenemos sobre su hijo y me contestan que nos ocupemos de darle clases, que de la educación ya se ocupan ellos. Hay que hacerles entender que esto no se trata de que no sepan educar, sino de ayudarles a detectar situaciones que quizá ellos creen que no son importantes.

 

¿La ley también contempla castigos?

Sí. Y hay un tema importante que es el que se refiere a la caducidad de los delitos sexuales. La nueva ley extiende la prescripción del delito de abuso sexual hasta que la víctima cumpla 30 años. Hay que tener en cuenta que los niños no son conscientes de que han sido víctimas de abusos sexual hasta que no crecen. Cuando llegan a la adolescencia y descubren lo que son las relaciones sexuales, entienden a qué tipo de relaciones han estado expuestos.

 

Adopción: relaciones padres e hijos

Con la adopción nace un vínculo de parentesco entre personas que antes no lo tenían, formándose así una nueva relación materno o paterno – filial: una familia. Pero también se trata de un proceso formal regulado en nuestro ordenamiento jurídico, cuyo objeto es satisfacer no solo el interés de las personas que desean formar esa nueva familia, sino, fundamentalmente, el interés del menor que va a ser adoptado.

 

Por Fátima Galisteo, abogada especialista en derecho de familia del bufete Galisteo Abogados

 

En la adopción, rige el principio favor filii, que es lo que en Derecho se conoce como interés superior del menor o mayor beneficio del menor. Se trata de un principio jurídico esencial que vela por la protección integral de los hijos, entendiéndose éste como superior a cualquier otro derecho legítimo.

 

Requisitos para adoptar

La adopción se encuentra regulada principalmente en nuestro Código civil (Real Decreto de 24 de julio de 1889, por el que se aprueba el Código civil, modificado por numerosas Leyes posteriores, la última de ellas, la Ley 26/2015 de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia), y para que tenga lugar es necesario que se cumplan una serie de requisitos, así como, en su caso, el consentimiento de terceras personas.

 

Conforme a lo dispuesto en el artículo 175 del Código Civil para adoptar es necesario:

 

  • Que el adoptante sea mayor de veinticinco años. Si son dos los adoptantes bastará con que uno de ellos haya alcanzado dicha edad.

 

  • La diferencia de edad entre adoptante y adoptando será de, al menos, dieciséis años y no podrá ser superior a cuarenta y cinco años, salvo en los siguientes casos:
    1. Si el adoptado es huérfano y pariente del adoptante en tercer grado por consanguinidad o afinidad.
    2. Si es hijo del cónyuge o de la persona unida al adoptante por análoga relación de afectividad a la conyugal.
    3. Si lleva más de un año en guarda con fines de adopción o ha estado bajo tutela del adoptante por el mismo tiempo.
    4. Si es mayor de edad o menor emancipado.

 

No obstante, fuera de estos casos, cuando fueran dos los adoptantes, será suficiente con que uno de ellos no tenga esa diferencia máxima de edad con el adoptando.

 

Prohibiciones respecto de la adopción

 

Pero además de estos requisitos, la ley establece ciertas prohibiciones respecto de la adopción, derivadas de ciertas circunstancias concurrentes bien en el adoptante o en el adoptando.

 

Así, no podrán ser adoptantes los que no puedan ser tutores, y respecto del adoptando, solo podrán ser adoptados los menores no emancipados (salvo la única excepción del mayor de edad que hubiera estado en acogimiento con el adoptante durante un año de convivencia estable).

 

Por otra parte, existen límites a la adopción derivados de la existencia de parentesco o tutela. Así, conforme al artículo 175.3 del Código Civil, no podrá adoptarse:

 

  1. A un descendiente.
  2. A un pariente en segundo grado de la línea colateral por consanguinidad o afinidad.
  3. A un pupilo por su tutor hasta que haya sido aprobada definitivamente la cuenta general justificada de la tutela.

 

Y también existe un límite cuantitativo respecto al número de adoptantes por cada adoptado, por cuanto nadie podrá ser adoptado por más de una persona, salvo que la adopción se realice conjunta o sucesivamente por ambos cónyuges o por una pareja unida por análoga relación de afectividad a la conyugal.

 

¿Cuál es el procedimiento para adoptar?

 

Administrativamente las competencias para la tramitación de los expedientes de adopción las tienen las Comunidades Autónomas, a través de sus respectivas Consejerías de Familia o Servicios de Protección a los Menores.  Pero con independencia de los trámites administrativos, que son establecidos por cada una de las Comunidades en sus respectivos protocolos de actuación, el elemento sustancial de la adopción se encuentra en el conocimiento y aceptación libre y voluntaria de la cada uno de los intervinientes en la misma.

 

La adopción crea vínculos indisolubles entre adoptante/s y adoptado/s por lo que está sometida a un proceso que garantice plenamente que la voluntad de los intervinientes no esté afectada de vicios del consentimiento. Por ello, nuestro Código Civil regula en su artículo 177, cómo debe realizarse la prestación de dicho consentimiento:

 

Debe consentirse la adopción, en presencia del Juez, por el adoptante o adoptantes y el adoptando mayor de doce años.

–  Deberán aceptar también la adopción:

1.º El cónyuge o persona unida al adoptante por análoga relación de afectividad a la conyugal salvo que medie separación o divorcio legal o ruptura de la pareja que conste fehacientemente, excepto en los supuestos en los que la adopción se vaya a formalizar de forma conjunta.

2.º Los progenitores del adoptando que no se hallare emancipado, a menos que estuvieran privados de la patria potestad por sentencia firme o incursos en causa legal para tal privación, salvo que estén imposibilitados para ello o si tuvieren suspendida la patria potestad.

 

El asentimiento de la madre no podrá prestarse hasta que hayan transcurrido seis semanas desde el parto.

 

–  Deberán ser oídos por el Juez (sin que se exija que presten su consentimiento):

  1. º Los progenitores que no hayan sido privados de la patria potestad, cuando su asentimiento no fuera necesario para la adopción.
  2. º El tutor y, en su caso, la familia acogedora, y el guardador o guardadores.
  3. º El adoptando menor de doce años de acuerdo con su edad y madurez.

Todos estos consentimientos y asentimientos deberán otorgarse libremente, en la forma legal requerida y por escrito, previa información de sus consecuencias.

 

¿Puede revocarse la adopción?

 

El artículo 180.1 del Código Civil es taxativo: “La adopción es irrevocable”. No obstante – siempre hay excepciones que confirman la regla – la adopción puede extinguirse por resolución judicial cuando cualquiera de los progenitores lo solicite dentro de los dos años siguientes a la adopción, por no haber intervenido en el expediente y siempre que no perjudique gravemente al menor. Pero, además, en el supuesto de que el adoptado fuera mayor de edad, requerirá su consentimiento.

 

¿Tiene derecho el adoptado a conocer sus orígenes biológicos?

 

Desde luego que el adoptado tiene derecho a conocer la identidad de sus progenitores, y así lo dispone el Código Civil que, en su artículo 180, dispone que las “Entidades Públicas asegurarán la conservación de la información de que dispongan relativa a los orígenes del menor, en particular la información respecto a la identidad de sus progenitores, así como la historia médica del menor y de su familia, y se conservarán durante al menos cincuenta años con posterioridad al momento en que la adopción se haya hecho definitiva. La conservación se llevará a cabo a los solos efectos de que la persona adoptada pueda ejercitar el derecho de información”.

 

Pero ese derecho a la información de sus orígenes solo se tiene de manera autónoma a partir de la mayoría de edad, ya que hasta que alcancen la misma precisarán de la asistencia de su representante legal, que en ese momento son los propios padres o madres o adoptivos. Las Entidades Públicas – dice el artículo 180.6 del Código Civil – previa notificación a las personas afectadas, prestarán a través de sus servicios especializados el asesoramiento y la ayuda que precisen para hacer efectivo este derecho.

 

A estos efectos, cualquier entidad privada o pública tendrá obligación de facilitar a las Entidades Públicas y al Ministerio Fiscal, cuando les sean requeridos, los informes y antecedentes necesarios sobre el menor y su familia de origen.

 

Contacto:

info@galisteoabogados.es Tel. 649 813 561

Claves para fomentar un pensamiento constructivo desde la infancia

La capacidad de elaborar pensamientos constructivos va a marcar cómo afrontamos las malas noticias, los cambios y las decisiones complejas. La infancia es el momento ideal para comenzar a desarrollarla y la familia tiene un importante papel.

 

Por Diana Oliver

 

Si 2020 fue un reto enorme a todos los niveles, 2021 no parece que vaya a ponérnoslo mucho más fácil. La pandemia nos ha obligado a cambiar muchas de nuestras dinámicas familiares, sociales y laborales. También la relaciones con los hijos se han visto afectadas por los vaivenes emocionales y la incertidumbre. En este escenario, nuestra capacidad de elaborar pensamientos constructivos va a marcar cómo afrontamos las malas noticias, los cambios y las decisiones complejas. La familia es el marco idóneo para fomentar este tipo de pensamiento y la infancia un momento fundamental, porque en ella comienza la construcción de nuestras habilidades emocionales y sociales.

 

Ahora bien, ¿qué es el pensamiento constructivo? Verónica Pérez Ruano, psicóloga y fundadora del centro de Raíces psicología, define el pensamiento constructivo como el tipo de construcción mental enfocada a tomar decisiones de la manera más adaptativa posible. “Con este tipo de pensamiento intentamos predecir lo que ocurrirá y nos enfocamos en conseguir nuestros objetivos con éxito. Es la parte del pensamiento que se encarga de analizar las diferentes opciones que tenemos y ayudarnos a decantarnos por una u otra solución a los problemas o conflictos a los que nos enfrentamos, de la manera más acertada posible. El pensamiento constructivo tiene una gran importancia en situaciones sociales porque nos ayuda a resolver conflictos y a manejarnos con el resto de personas de una manera adecuada”, explica.

 

Con este tipo de pensamiento intentamos predecir lo que ocurrirá y nos enfocamos en conseguir nuestros objetivos con éxito.

 

El papel de la familia

 

La familia es el contexto principal para la transmisión de valores pero también la encargada de dotar de herramientas que ayuden a los hijos a gestionar las emociones de forma adecuada a lo largo de la vida. Según la psicóloga Verónica Pérez, en el desarrollo del pensamiento, y específicamente del pensamiento constructivo, debemos tener en cuenta que influyen múltiples factores como son los genéticos, las experiencias previas o el método educativo recibido.

 

Señala también la psicóloga que desde la familia facilitaremos un pensamiento constructivo si permitimos espacios de aprendizaje basados en la reflexión sobre el propio aprendizaje. Por ejemplo, analizar cómo hemos llegado a solucionar un problema, qué tareas hemos tenido que llevar a cabo para ello, en qué otras soluciones habíamos pensado primero y por qué las hemos desechado. “Potenciar esto desde casa es fundamental para facilitar el aprendizaje autónomo, el que provoca verdadera reflexión y aprendizaje. Es lo que podríamos considerar “aprender a aprender”, que es la base del pensamiento constructivo”, señala.

 

Claves para fomentar un pensamiento constructivo

 

La psicóloga Verónica Pérez nos ofrece una serie de claves para el desarrollo de una actitud constructiva que ayude a nuestros hijos e hijas a lo largo de toda su vida.

  • La empatía: ser capaces de ponernos en el lugar de otra persona y entender las causas que le han podido llevar a actuar de una determinada manera. “La empatía se enseña siendo empáticos con los niños y niñas. Si la infancia conoce modelos de relación empáticos en su entorno cercano, muy probablemente comenzará a actuar de una manera más empática hacia el resto de personas que le rodean, lo que se traduce en una mayor capacidad para tomar buenas decisiones”, sostiene la psicóloga.
  • Pensamiento reflexivo: según la fundadora de Raíces Psicología, fomentar desde casa el pensamiento reflexivo ayudará a niños y niñas a analizar de una manera crítica los argumentos e ideas, tanto los suyos propios, como los que vienen del exterior o de otras personas. “Muchas personas cuando tienen una idea preconcebida muestran grandes dificultades para cambiar de opinión, ya que no practican la crítica reflexiva sobre sus propios pensamientos e ideas. El pensamiento constructivo facilita que seamos capaces de contrastar las opiniones de los demás con las nuestras, analizarlas de manera crítica y cambiar de opinión si es necesario”, explica.
  • Valorar diferentes puntos de vista y aceptar que nuestros hijos en ocasiones no estén de acuerdo con nosotros es fundamental para consolidar su pensamiento constructivo. Según Verónica Pérez es muy importante no asumir que nosotros tenemos razón por el hecho de ser adultos. “Muchos niños y adolescentes tienden a inhibir sus opiniones o actuaciones por vergüenza, miedo al ridículo o necesidad de aceptación. Si desde que son pequeños no aceptamos su personalidad, su manera de actuar y las ideas que transmiten, terminarán anulando su capacidad más crítica y reflexiva para adaptarse a las exigencias de las personas que les rodean y, poco a poco, irán apagando ese pensamiento constructivo”, explica.
  • No saturar la mente de información y estimulación. Según la psicóloga, para poder concentrarnos en una tarea de manera profunda y desarrollando un pensamiento constructivo, necesitamos tener una atención plena en dicha tarea. “Será difícil resolver una situación compleja si otras personas nos están hablando, si la tele está puesta, si estamos nerviosos o sentimos temor, si tememos las consecuencias que pueden ocurrir… Está demostrado que en momentos de alta intensidad emocional el pensamiento constructivo se desarrolla peor, por ello es necesario practicarlo en condiciones adecuadas para facilitar que después, en condiciones de estrés, se pueda llevar a cabo”.
  • La sobreprotección es enemiga del pensamiento constructivo: “Sobreproteger no es dar cuidados a la infancia, amar “en exceso” o crear un ambiente cálido y agradable en el hogar. Con sobreproteger nos referimos a tomar decisiones por el niño cuando puede hacerlo él mismo, no dejarle elegir cuestiones que le afectan directamente, no tener en cuenta su opinión por no considerarla válida y tomar nuestra opinión como verdadera por encima de la suya o supervisar y corregir todas sus tareas”, concluye.